Si pensaba en cómo había llegado hasta ese lugar, resultaba ridículo… impensable. No tenía una noción exacta del tiempo, dentro de ese hoyo no veía el sol ni la luna. Solo había estado dedicado a un objetivo vano, una misión encomendada por unos seres viles y egoístas… Hacía tanto que no estaba en un sitio cómodo, cálido…
Era un atardecer extraño.
Sentía un presentimiento perturbador. Una ansiedad por atravesar la puerta de su casa. Quizá todo el ajetreo en el laboratorio estaba destrozando su juicio… El problema mundial por la controversia de Stone City y el supuesto ataque bio-terrorista que había sufrido esa ciudad sureña… por fin tenía un día libre después de tanto tiempo aislado, trabajando en un método de erradicación menos violento para las amenazas biológicas fecundadas en ese acontecimiento.
Metió la llave en la cerradura y abrió la verja de seguridad para tener acceso a la puerta que con solo girar la manilla fue suficiente para abrir.
– ¡Cariño, estoy en casa! –exclamó con alegría.
Aún así nadie vino a recibirlo… Subió las escaleras directo a la habitación de su recién nacida bebé, Rose. Abrió la puerta y jadeó aterrado observando la cuna volcada sobre un charco de sangre, expandiéndose inexorablemente alrededor de una infantil figura cubierta con una manta de pequeños animales… Ni siquiera pudo encontrar palabra cuando los gritos de Michelle llegaron a sus oídos. Estremecido por el pánico y los escalofríos en su columna entró a la habitación contigua para encontrar a su esposa, ya sin luz en sus ojos, inundándose de un color rojo.
– Adiós, Doctor Payne.
Aquella voz tan fría fue aun más puntiaguda que bala que le recorrió la cabeza…
En el transcurso de una semana ya estaba de pie, gracias a los médicos especializados de su división… poco más tarde estaba encerrado bajo tierra.
Obligado a permanecer en un búnker para políticos con otro montón de hombres y mujeres, cada uno reconocido por su excelencia en distintas rama de la ciencia…
Ahora tenía ese aparato frente a sí. Volteó hacia donde provenían los golpeteos, se había encerrado en un compartimiento del laboratorio y esos monstruos trataban de entrar… La razón del porque había sucedido todo aquello estaba ante sus ojos. Aquel… objeto, estuvo sumergido por una cantidad impensable de años entre algo que había sido catalogado por arqueólogos como un cementerio. Pero Payne no se había molestado en prestar atención, sus órdenes eran analizar ese artefacto que los demás habían reconocido como un emisor de ondas que de alguna manera alteraba los niveles de radiación.
La verdad era que, lucía y funcionaba como una baliza. Un maldito faro que atrajo a más de un millar de esas cosas y posteriormente, provocar la caída del refugio para diplomáticos… ¿Cómo pasaba eso? Pues era la incógnita porque jamás había visto un mecanismo similar. No era tecnología moderna… los materiales que le constituían eran arcaicos pero las piezas claves estaban hechas de un compuesto que no pertenecía siquiera a la tabla periódica…
Sin más no hizo sino ponerse a jorungar siguiendo la lógica. Esas puertas no resistirían para toda la vida…
El resultante fue algo inesperado pero provocaba una sensación de obviedad, la baliza emitía una onda… que con ayuda de la radiación se volvía procesable para el cerebro. Payne lo supo cuando en el laboratorio todos y cada uno de los ratones de prueba enloquecieron y luego se apaciguaron, hundiéndose cada uno en el fondo de sus jaulas. Los golpes contra la puerta también habían cesado.
– Se están… alejando.
– ¡Pamela! –Maya estuvo golpeando incesantemente la puerta pero nadie salía a recibirle.
– El coche no está –dijo M.A. regresando del patio trasero –, lo mejor es que busquemos nuestra propias vías de traslado.
– Dios, esto… hay que salir de la ciudad cuanto antes –murmuró Inma.
Aquello se volvería un gran nido de esas cosas. Había suficientes personas como para cuadruplicar el número de infectados que cabían en ese avión. El trío salió a la calle e inmediatamente trazaron su ruta.
– Naitsirc debería estar de guardia aún –afirmó M.A.– Así que vamos primero al punto de control 3.
– ¿Que hay de los suministros? –preguntó Inma.
– Están distribuidos en los puntos de control, y Nait, esta turnando la vigilancia en el depósito de armas –le había contestado Maya.
– Pero… ¿y las provisiones…?
– Están del otro lado de la ciudad, en paralelo a las armas –fue la respuesta de M.A.
– ¿No es mas fácil tenerlo todo en un mismo lugar? –habló Inma.
– Si sufrimos un saqueo, aun tendríamos posibilidades de asegurar los demás depósitos.
Era una pequeña ciudad, un pueblo, era posible llegar a cualquier lado de esta a pie en tan solo minutos pero la situación hacía de los caminos directos, impensables. Se habían resignado a rodear el centro de la ciudad. El caos se estaba sembrado, los gritos y los edificios alrededor del impacto desmoronándose hacían sus pasos inaudibles y congestionaban absolutamente las calles de muerte. Era un infierno que ardiendo debajo de un manto de nubes amarillas.
Habían decenas de coches, sumiéndose en oxido y tierra como toda la ciudad, inutilizados por la falta de combustible o en su mayoría desvalijados para la reparación y modificación de mejores vehículos. Pero todos amontonados en una misma área, a modo de barricada disimulada para el depósito oculto… Tras cruzar a zancadas el cementerio de coches, se posicionaron frente al portón de lo que parecía una cafetería, ya deplorable. M.A. miró hacia los lados para confirmar que solo estaban ellos tres y se aproximó a presionar un pequeño botón junto a los candados de la enorme puerta metálica.
– ¿Qué haces? –dijo Inma.
– Llamando a nuestro amigo.
Una larga espera de 10 segundos hizo que el rubio pulsara nuevamente el timbre… la tardanza era excesiva.
Maya se acercó a la pequeña compuerta del portón y notificó el mal estado de la cerradura.
– Está abierta, la forzaron… –dijo, empujando la puerta con su escopeta.
– Déjame ir primero –fue la petición de M.A.
Lentamente fue entrando, vigilándose a sí mismo. La iluminación era escasa, la estancia repleta de mesas volcadas y apartadas para garantizar una ruta más rápida de acceso. Miró hacia la barra y no encontró a su amigo donde debería estar. Registraron velozmente la posición y tampoco estaba el intercomunicador que permitía el contacto con los demás puntos de control.
– Hay que chequear el almacén… –M.A. metió su mano entre los compartimientos de la barra y tanteó hasta dar con lo que buscaba– Toma, Inma.
El rubio le entregó un revolver .38 de cañón corto.
– Tiene el tambor lleno. Cubre la entrada.
– Está bien, vayan –dijo ella antes de asentir.
Tras ello, ambos Maya y M.A. se introdujeron a la sala contigua, había una cantidad muy grande de estanterías enormes llenas de utensilios y una que otra caja con consumibles caducos. Era absolutamente oscuro, apenas un leve haz de luz nocturna se entrometía por las pequeñas aperturas a cabeza de las paredes.
– No veo nada… –confesó Maya.
– Creo que –M.A. se sacó una diminuta caja metálica del bolsillo y lo abrió a la mitad, era un encendedor– Esto servirá.
Aún con la diminuta llama consiguieron iluminarse el camino. El juego de sombras hacía confuso ese laberinto de muebles inmóviles. M.A. fue incendiando pequeñas cajas apartadas a medida que avanzaba para ganar aún más visibilidad y descubrir qué yacía en las entrañas del almacén.
El sonido de un rechinar metálico los alertó.
– ¡Cuidado Maya! –advertencia tardía ante una estantería que atrapó a la castaña en una celda de aluminio.
El culpable del atentado comenzó a escabullirse entre los demás estantes aún en pie. A balazos el rubio persiguió aquella silueta. Inmediatamente después corrió en la ayuda de Maya.
– ¡Detrás de ti! –exclamó ella.
M.A. intentó girar pero antes de actuar recibió un impacto contundente en la parte baja de la espalda haciendo que toda su cintura ardiera entumecida. El sujeto lo tomó de la remera y lo levantó de un solo tirón para luego hacerle caer de espaldas, agravando el dolor. Hizo un esfuerzo por levantarse, mermado por el peso de la rodilla de aquel tipo sobre su esófago, perdiendo todo el aire en un grito ahogado.
Le miró directamente mientras se agitaba. Tenía una máscara antigás conjuntamente con un chaleco de kevlar y unos guantes de tela áspera que cubrían los dedos que se enredaron alrededor su cuello para levantarlo una vez mas y enviarlo directo a una colisión contra una estantería.
Maya iracunda, con una fuerza increíble se deshizo del peso que le retenía y con la malicia resplandeciendo en sus ojos tomó al enmascarado por la retaguardia para clavar su rodilla en su pelvis pero este ni se inmutó. Aquel hombre giró sobre sí mismo y apresó el brazo de la castaña sometiéndola con una torcedura de brazo. Como si fuera una tontería, Maya se liberó y comenzó un envío de puñetazos que no conseguían impactar. Sin embargo, la velocidad fue aumentando hasta tal punto de que incluso patadas comenzaban a amenazar la salud del enemigo.
Fueron dos los golpes suficientes para desestabilizar al enmascarado que pronto comenzó a defenderse, devolviendo impactos que sí alcanzaban a su objetivo pero que apenas causaban efecto en el cuerpo de Maya.
Harta de la situación tomó al tipo del chaleco y lo arrojó igual que a M.A.
– ¡Maya! –se escuchó a lo profundo…
La susodicha volteó de vuelta a la salida, hacia donde estaba Inma… encañonada por una segunda persona, también escondiendo su cara detrás de una bizarra máscara para filtrar el aire. Este sujeto era mucho más bajo y delgado que el anterior, con una escopeta recortada que apoyaba a la cintura de Inma…
– ¡Apártate! –exclamó el primer enemigo, justo a tiempo para que su compañero se quitara de la trayectoria que atravesaban las balas de M.A.
Tras ello, Maya abordó de nuevo a su contrincante y lo levantó con extrema facilidad para seguir con la tanda… el enmascarado se sacudió del agarre y con una palanca consiguió arrojarla a lo largo del corredor. Inmediatamente sintió como algo se incrustaba en su brazo y tocaba su hueso.
El cañón del revolver de Inma humeaba con una bala menos para disparar. Otra bala salió para atravesar su hombro y una tercera que no impactó. El hombre intentó escapar pero se cruzó con la firme figura de un rubio que clavó una patada en su pierna y un codazo en la cabeza. Al enmascarado no le importó y simplemente devolvió los impactos a sus costillas antes de cruzar una ráfaga de golpes donde el sujeto incógnito se proclamó vencedor.
Tomó a M.A. y con toda la fuerza que ofrecían sus brazos estrelló su frente contra una pared. Inmediatamente este sintió como todo se nubló ante sí… ¿Cómo podía luchar así después de dos balazos y una buena zurra de las manos de Maya…? Observó por un segundo a su agresor antes de sentir un poderoso pie en la sien, cayendo increíblemente noqueado.
No faltó mucho para que el enmascarado fuera alcanzado por las manos de una castaña bien sacada de quicio. Lo sostuvo por el chaleco y le dio un brutal rodillazo en el estomago antes de tomar su cabeza y repetir el impacto con la rodilla, quebrando uno de los visores de su máscara y enviándolo a directamente al suelo.
Mientras, Inma mantenía una violenta discusión con el compañero del otro enemigo. No estaba acostumbrada a eso, una disputa de plomo de esa altura era algo totalmente nuevo para ella. Asomó la cabeza y entre la inestable luz de las cajas incendiándose encontró a ese mortal ser enmascarado empuñando su escopeta compacta y soltando metralla sin temor a cometer asesinato. En su revólver quedaba una sola bala, necesitaba hacerla valer… Siempre esperó morir a manos de esas cosas… pero que otro superviviente le asesinara nunca estuvo ni entre sus peores miedos. Los vivos, eran infinitamente más peligrosos que los muertos, irónicamente.
Inma salió precipitadamente con su revólver firme, apuntando directamente hacia… nada. ¿Dónde se había metid…? BUM, un golpe en el muslo le hizo caer sobre sus rodillas, se había descuidado. Se reprimió a sí misma una y otra vez hasta que sintió el cañón de la escopeta contra su cuello, preludio de su pronta muerte…
– ¿Qué quieres? –preguntó Inma.
Necesitaba esa respuesta antes de que apretara el gatillo. Pero lo único que llegó fue la seca empuñadura de la escopeta a su nuca…
Maya envió más puñetazos en vano. Aquel sujeto cometía una labor increíble al evadir la tenacidad de las manos de la castaña. Bloqueó un golpe e intentó doblegarla, pero simplemente no pudo. Más bien el chiste hizo que se rieran de él… Con fuerza lo sostuvo una vez más y levantando su pie, le pateó con la suela del zapato exactamente en el pecho.
El enmascarado atravesó severas estanterías mientras se llevaba todo tipo de utensilios consigo, hasta que su cuerpo se detuvo gracias a la física.
Su compañía se acercó para auxiliarlo.
– Después de todo, te está pateando el culo… –dijo aquel dueño de la escopeta.
– Pensé que podría con ella.
Maya ya comenzaba a acercarse.
– Plan de contingencia.
El más bajo de los enmascarados le entregó una varilla de metal con cables desnudos alrededor y una pequeña caja unida a esta mediante cinta adhesiva. Después simplemente se alejó, dejando a su compañero allí tirado.
El otro sujeto escondió la vara detrás con el antebrazo y esperó a que la castaña llegara hasta él.
– Voy a matarte… –dijo Maya, con las manos otra vez sobre su chaleco. Sus ojos despedían odio.
Cuando esta le levantó, el enmascarado activó su varilla y está se iluminó con una letal corriente eléctrica. Con todas sus fuerzas la presionó contra la nuca de la castaña, provocando una descarga de 5 mil voltios en toda su columna, sacándola inmediatamente del mundo de los conscientes…
– ¡Despierta!
Estaba sentada en un prado… era el pasto mas verde que había visto en su vida… era el color más intenso que había visto en su vida…
– ¡Despierta!
Pero, el cielo era negro… No había nada hasta el final del horizonte.
– ¡DESPIERTA!
Alguien le acompañaba, solo podía distinguir el bosquejo de su sonrisa… Quería preguntarle quién era, pero su voz se había dado de baja.
– ¡MAYA!
Su cabeza retumbó con el sonido de su nombre siendo pronunciado, sentía que sus sienes iban a explotar. Que sus ojos escaparían de sus cuencas y sus dientes rechinantes se quebrarían ante la presión que ejercía su mandíbula, cada vez más fuerte.
– Maya, Maya.
Tanto Inma, como M.A. le estaban aclamando. Con los parpados temblorosos comenzó a recobrar el mandato sobre su cuerpo.
– Ey, no te muevas –dijo M.A.
La castaña se encontró sentada en una silla plástica, con alambres alrededor de las muñecas y tobillos que no tocaban su piel pero se mantenían muy cerca.
– ¿Qué pasa? –Maya aún no conseguía ubicarse del todo.
Giró su cabeza y observó a M.A., encadenado de una mano a las tuberías sobresalientes. Inma no estaba muy lejos, atada de ambas manos a otro tubo. Las lamparas inestables hacían que la sala fuera penumbrosa.
– Los cables tienen un puente a una batería para coche… No los toques –informó el rubio.
Aquel hoyo parecía un sauna… el calor ya comenzaba a sofocar por la falta de la ventilación… Maya observó una mesa a su frente. Había barajas de póker, carta española y monedas de plástico. Todo enmarañado entre telarañas y casi indistinguibles por el polvo. Fue cuando se escuchó un portazo, permitiendo la entrada de aire menos viciado y aquel enmascarado…
Con un caminar pesado llegó hasta la mesa. La volcó para limpiarla y tomó una silla exactamente igual para sentarse.
– ¡¿Quién eres?! –preguntó Inma, intentando zafarse de su aprisionamiento.
El hombre ni habló, se limitó a extraer una navaja y un encendedor que solía pertenecer a M.A.
Una vez sacó la hoja de la empuñadura, comentó a calentarla con la llama del encendedor.
– Eres de ESGRIP, ¿no es así? –dijo Maya.
– No. ESGRIP ya no existe, Maya.
Esa voz metálica, casi seca…
– ¿Cómo sabes mi nombre?
– Tus amigos lo gritaron al menos dos veces durante nuestro pequeño altercado.
Estaba respondiendo obviedades, indiferente… Cuando el acero de la navaja se tornó rojo, apagó el encendedor e insertó la hoja en su brazo para buscar la bala de Inma. Los presentes observaron incrédulos ver como ni se inmutaba con el acero caliente revolviendo sus bíceps.
– ¿Dónde está nuestro amigo? –preguntó M.A.– ¿Está vivo?
– Respira… –respondió el enmascarado, dejando la bala de Inma sobre la mesa y retrayendo el cuchillo devuelta a su empuñadura.
Inmediatamente se sacó una cajetilla del chaleco y extrajo un cigarrillo. Maya se quedó observando como un líquido salía de su herida de bala, imitando a la sangre… desteñido.
– ¿Sangre… blanca? –habló Maya.
M.A. se agitó tras las palabras de la castaña.
– En mi vida solo he conocido a alguien… así –afirmó el rubio.
El hombre incógnito removió la máscara, descubriendo su rostro, uno de los cristales de la máscara se había introducido y había dejado una larga cortada ya casi cerrada, debajo de su oscuro ojo derecho.
– ¿Puma…?
Puma tomó el cigarro y se lo puso entre los labios, lo encendió y se echó una profunda fumada. Se acomodó en su asiento y montó sus pies sobre la mesa.
– Puma… ¡S-Somos nosotros! –dijo M.A. alterándose.
– Ya lo sé –le contestó el pelinegro.
– ¿Por qué nos haces esto? ¡Somos tus amigos!
– En un mundo como este… No existen amigos.
– ¿Qué hay de tu compañerito? ¡¿Ese sí es tu amigo?!
Todos las miradas apuntaron a la entrada… había una chica, adolescente, de cabello negro también y profundos ojos grises.
– Nosotros no somos amigos… –dijo la pelinegra, esta se acercó enojada a Puma y le arrancó el cigarro de la boca para pisotearlo–… somos: hermanos.
M.A. no entendía realmente lo que sucedía.
– Pero, aún así ¿Por qué no pudiste hablar directamente conmigo? Pudimos ayudarlos, pudimos refugiar…
– ¿Refugiarnos? En esta impenetrable fortaleza ¿verdad? –dijo un Puma derrochador de sarcasmo– Tres días estuve en este pueblucho, examinándolo. Y solo tuvimos que entrar caminando… Amontonan chatarra frente a sus lugares de importancia y se llenan de gente inútil creyendo que pueden esconderse como si nada… Ese avión que se estrelló, es un letrero que grita “alimento para fenómenos”.
Se quedaron examinando las palabras del moreno.
– La única forma de vivir en este nuevo mundo es adaptarse al nuevo estilo de vida... dormir con un ojo abierto y una bala en la recámara… Este pueblo no hará más que provocarles la muerte.
Se guardó silencio por breve instante.
– Yo vine solo a robar suministros… De los cuales ya ha finiquitado con los alimentos, ahora… tanto Naitsirc, como ustedes, fueron un factor inesperado –confesó Puma– He asesinado a muchos para conseguir lo que quiero, pero…
– ¿Y por qué no a nosotros? –preguntó M.A.
– Porque aún no encuentro las armas.
– Entonces libéranos... y te las daremos. Confianza mutua –dijo Maya.
Puma reflexionó las opciones… y finalmente se puso de pie. Al lado de esa chica tan misteriosa, lucía inmensamente alto.
– Florr… –le llamó Puma–, tráelo –susurró a su oído.
La chica de cabello negro asintió y se marchó de la estancia. Puma se puso detrás de Maya, y sostuvo sus hombros para murmurarle.
– Maya… voy a liberarte, algún movimiento brusco y perforaré tu cabeza. Evitemos otro problema –le rogó el moreno.
– Ah, pues si me lo pides así… No puedo decir que no, Puma –contestó ella.
Puma tomó los cables y los arrancó de un solo tirón.
– ¿Que no estaban electrificados? –preguntó Inma, desconcertada.
– Sí, claro… que conveniente encontrar una batería con carga… –respondió Puma.
Maya era libre… El moreno los había dejado como completos tontos. En ese instante entró un hombre, encañonado por Florr, la chica de la mirada gris.
– ¡Nait! –exclamó Maya acercándosele para confirmar su estado de salud.
Estaba algo aporreado. Se detuvo en seco al observar a Puma sin caretas.
– A-A ti te conozco –tartamudeó el castaño.
– No te he visto en mi vida –contestó Puma pasando de él y encaminándose a Florr.
Puma posó su mano sobre su escopeta para que abandonara su actitud amenazante. La quinceañera no confiaba en más persona que él, su “hermano”. Ambos abandonaron la habitación dejando al cuarteto para que hicieran lo que quisieran.
– ¿No te dio llaves para esto? –preguntó M.A. a Nait, enseñando el candado de sus cadenas.
– No me ha dado nada…
– Ese desgraciado… Nait o Maya… ayúdenme a romper esto.
Puma y Florr estaban en el almacén… El moreno luchaba con una aguja y un hilo para cerrar sus heridas mientras la pelinegra intentaba ayudar vanamente.
– Creo que n-no es… así, Puma –decía Florr concentrada, guiándole.
– Calma, Florr… deberías buscar la munición antes de perder tiempo conmigo.
Su mirada preocupada no dejaba de observar la aguja entrar y salir para unir el musculo.
– No es tan importante para mí –respondió la chica– Quiero verte bien curado...
De entre las estanterías, una silueta surgió apaciguada.
– Estoy segura de que puedo ayudar con eso…
Apenas Florr observó los ojos de Maya, se levantó del asiento con su dedo en el gatillo de la escopeta recortada, lista para defender la vulnerabilidad de su hermano.
– Tranquila, muchacha –dijo la castaña con una sonrisa y las manos al nivel de su hombro.
Florr continuó sin moverse.
– No preocupes… –le dijo Puma– Baja tu arma.
Dirigiendo sus ojos grises hacia él, decidió confiar en su palabra.
– Ya vuelvo… –informó Florr, desapareciendo velozmente detrás de los estantes.
Maya tomó la aguja de Puma con el hilo, dispuesta a insertarla nuevamente en su brazo.
– ¿No te duele? –preguntó Maya.
– Yo… no siento nada.
– ¿No tienes tacto?
– Solo siento la aguja entrar y salir, pero nada más.
La castaña asintió impresionada.
– Por eso no te retorciste de dolor cuando te zurré –dijo desdeñosa. Él solo chasqueó los dientes.
Una vez terminó con su brazo, arrancó lo que restaba del hilo y prosiguió a repetir el procedimiento con su hombro.
– Puma, creo que nos conocíamos… ¿verdad?
– Sí –contestó sobriamente.
– ¿Nos llevábamos bien…? –dijo casi susurrando.
– Te odiaba.
La castaña se indignó.
– ¿Ah, sí? Yo apenas se quién eres.
– Eras molesta, fastidiabas cada vez que podías y criticabas mi comida como si supieras mucho de cocina –fue la vil respuesta del moreno.
Maya tomó la aguja y se la clavó profundamente en el hombro.
– ¡Ey! –se quejó.
– F-Fue un accidente… de todas formas no sientes, ha de ser porque tienes el corazón seco.
Puma dio un resoplido, y ella volvió a lo que de verdad estaba haciendo.
– ¿Qué hiciste, después de todo?
– Después de Stone City, me encontré solo. Extrañando ese hogar que tú y tu hermana invadieron… extrañándote… e-extrañándolas.
Dijo melancólico. Maya se encontró sorprendida, sin palabras en su vocabulario, algo que no le había pasado en demasiado tiempo.
– En pocas semanas tuve la mayoría de edad. Y adopté a Florr para compensar lo que mi hermano, Dee, hizo por mí –Puma recobró la firmeza en su voz, escondiendo sus vulnerabilidades– Quise rescatarla de lo mismo por lo que he pasado. Ella, desgraciadamente, tuvo que crecer como yo, rodeada de una mala infancia…
Maya sonrió agraciada a espaldas del hombre. Al fin y al cabo… detrás de esa antipatía, era como un gatito, frágil…
#Puma
viernes, 1 de marzo de 2013
NH2: Capítulo 002 - ¿A SALVO?
-¿Estoy viva?
Oigo un pitido en los oídos, y no veo nada, todo es negro, no puedo ver nada…
-¿Estoy muerta?
Es entonces cuando noto un dolor atroz en todo el cuerpo, el pecho me arde, la cabeza me va a estallar y casi no noto las piernas.
-¿Estoy viva?
Intento abrir los ojos, pero no veo muy bien, esta todo borroso, casi no distingo colores, algo nubla mi vista, no sé dónde estoy…
-¿Estoy muerta?
Si lo estuviera no sentiría este dolor tan intenso, es entonces cuando lo que veo comienza a tomar forma, es el cielo, pero es casi negro ¿es eso humo? , estoy tumbada en el suelo, ¿Por qué?, casi no puedo moverme pero lo intento…quizás hubiese estado mejor sin moverme…estoy asustada, no veo más que fuego a mi alrededor y es entonces cuando me doy cuenta de que los cuerpos de mis amigos muertos están por todos lados.
-¿Soy la única superviviente?
No puedo ver bien pero distingo a Nait, está en el suelo …su mano, creo que he visto que la movían…¿pero dónde está M.A.? ¿estará entre las llamas? tampoco veo a los otros, intento levantarme pero soy incapaz.
Ahora lo recuerdo, estamos en una gasolinera, íbamos a echar gasolina a los coches cuando todo se volvió negro, ¿Qué ha pasado aquí?,¿Por qué ha saltado todo por los aires?
De repente noto una sombra tras las llamas, y poco a poco va tomando forma.
¿Es ella?
Lleva una chaqueta marrón claro muy larga, y unas bufandas…
¿Es ella?
Lleva el pelo corto y rubio, está furiosa, en sus manos lleva dos machetes…
Es ella
No deja de mirarme, y se dirige hacia mí, no puedo huir apenas puedo moverme, no sé qué pensar, estoy en blanco, es como si supiera… es entonces cuando me coje por el cuello y me levanta del suelo sin ningún esfuerzo.
-¿Quiere matarme?
Casi no puedo hablar, apenas me salen palabras, me quema la garganta y cada vez aprieta más fuerte, ya solo me quedan unos minutos pero… creo que oyó que le dije:
¿Por qué quieres matarme?... ¿Alice?... y oigo un “snap” de un hueso al romperse…
CAPÍTULO 2 - ¿A SALVO?
Hoy en la calle Linares no se veía una sola persona y no paraba de llover, y una muchacha joven caminaba por las calles congelándose de frío y cayéndole la lluvia encima, y de repente un coche pasa y se para justo delante de ella.
¡Ey Serah! ,¿te llevo a alguna parte? – dijo una compañera de trabajo de la muchacha.
Muchas gracias Pamela, me salvas la vida… - Serah se subió al coche sacudiéndose un poco como puede para no llenar el coche de agua.
Chica podrías haberme esperado.-dijo Pamela.
Haz visto como está todo, dentro de poco nos iremos a la mierda como el resto del mundo, además no soy ninguna chica en apuros.-dijo Serah de mal humor.
Vaya Serah eres muy pesimista ¿no te parece? yo creo que aquí estamos a salvo, tenemos el mejor ejercito del mundo, tenemos comida y cobijo.-dijo Pamela muy segura de si misma.
Si tú lo dices…yo me siento como si estuviese jugando a las casitas, pero esto no durará siempre…
Serah…hay alguien hay delante en medio de la carretera…-Pamela para el coche.
El hombre se tambaleaba de un sitio a otro mientras se dirigía al coche.
Dios mío estará bien ese hombre –dijo Pamela mientras se bajaba rápidamente del coche para socorrer al hombre.
¡Pamela no!, vuelve aquí –dijo Serah muy asustada.
Pero la chica seguía adelante acercándose lentamente al hombre.
¿Señor está usted bien?, ¿señor?.. dijo Pamela temblando por la lluvia y el miedo.
Serah no podía dejar de mirar, estaba casi inmóvil, pero finalmente se bajó del coche mientras gritaba el nombre de su compañera de trabajo.
El hombre se acercó a la muchacha hasta tirarse encima de ella.
¡NOOOOO! DIJO Serah corriendo hacia el hombre y apartándolo bruscamente de la mujer.
Solo quería un pocoto de omor…dijo el hombre que estaba borracho, casi ni se le entendía al hablar.
¿Estás bien Pamela?-dijo Maya mientras la levantaba del suelo.
Dios menudo susto me ha dado ese borracho –dijo Pamela mirando al hombre con odio.
¿Mi exmujer se llamaba Chu y se apedillaga Pamela,jaajajaj –dijo el viejo borracho.
Muy gracioso…vamonos de aquí… dijo Serah mientras se dirigía al coche.
Más tarde llegaron a casa de Serah, por suerte ya había dejado de llover.
Hasta mañana Serah-dijo Pamela mientras se iba con el coche.
Serah se disponía a entrar a su casa cuando oyó una voz justo detrás suya que dijo:
¿Serah? ¿Creía que te llamabas Maya?...
La chica se dio la vuelta y dijo:
¿Quién eres tu?– dijo Maya asustada.
Maya soy yo Inma,tu prima¿Qué te ocurre ,porque no me reconoces?
Mi…¿mi prima? Lo siento pero no lo recuerdo,aún no he recuperado la memoria del todo.
Inma saca una foto familiar muy estropeada en la que aparecen ambas muchachas,al verlo Maya dijo:
-Espera pasa, estaremos más cómodas dentro.
Maya abrió con varias llaves la puerta de su casa y entro con su vieja amiga.
Ponte cómoda voy a despertar a mi amigo– dijo Maya encendiendo la luz del salón.
Maya entro en su dormitorio y vio a su amigo durmiendo en bóxer, casi le daba pena despertarlo, y se quedó unos segundos mirándole hasta que recordó que Inma esperaba en el salón.
Despierta, tenemos visita dijo mientras ,te necesito.-Dijo la joven.
Dios Maya por fin estas en casa, perdona por haberme quedado dormido, pero es que hoy en el trabajo ha sido agotador –dijo el chico mientras se levantaba despacio de la cama.
Se trata de una chica,y parece ser mi prima,pero no la recuerdo-dijo Maya preocupada.
El muchacho puso “póker face” al oír sus palabras, Maya se metió en el baño y el chico fue a saludar a quien estaba en su salón.
-Hola, ¿Quién eres tu?
Soy M.A., encantado, perdona a tu prima pero no recuerda casi nada, es una larga historia, yo cuido de ella.
¿Cuidas de ella? ¿en qué sentido?-dijo Inma desconcertante.
No, no, no es lo que piensas, solo somos amigos…-dijo M.A.
Ya claro,lo que tu digas-dijo Inma sin creérselo mucho.
¿Y como has conseguido entrar a la ciudad?-dijo M.A. preocupado.
Soy del grupo de supervivientes de España, tu ejercito, el que protege esta ciudad nos recojió y trajo aquí, a un supuesto lugar seguro.
Como estaba la cosa en España-Dijo Maya mientras entraba en el salón.
Ya no queda nada, solo muertos vivientes como en el resto del mundo-dijo Inma con la cabeza baja.
¿Y por que te haces llamar Serah?-dijo Inma.
No quiero que ESGRIP me encuentre-dijo Maya.
¿Qué? –dijo Inma sin entender nada.
Es complicado-dijo M.A.
¿Estáis seguros de que aquí estamos a salvo?, no se parece un sueño, llevo años huyendo de la infección, y encima encontrar a mi prima…-dijo Inma insegura.
Tranquila, acabará recordándolo, y sí , estamos seguros, tenemos un pequeño ejército protegiendo esta pequeña ciudad, tenemos armas, algunos coches y un un avión con el que rescatamos a supervivientes, por fin podemos vivir como antes, todo es perfecto.
No todo-dijo Maya.
Maya agacho la cabeza y M.A. se acercó a ella y puso sus manos sobre sus hombros y le dijo:
-Tranquila Maya, Dyss está bien, y estoy seguro que Ley también, no te preocupes por ellas, además es Dyss no va a pasarle nada.
Maya sonrió y se calmó gracias a las palabras del joven.
Eso no te lo crees ni tu , a América del Norte no le quedan más que unos días, cada es peor, pensábamos que habíamos sobrevivido al horror…pero nos equivocamos-dijo Inma más pesimista y realista que nunca.
Inma por Dios, no digas eso, no tiene porqué pasar, ya verás cómo tarde temprano todo irá a mejor y volveremos a vivir como antes – dijo M.A.
No seas estúpido…-Inma se fue del salón indignada , seguía pensando que no estaba segura en aquel lugar.
Y Maya abraza a M.A. para intentar hacerle sentir un poco mejor.
En el Avión de rescate del ejercito, dos chicas dormían juntas, pero las turbulencias constantes las despertaron.
Ahora mismo voy a la cabina y le monto un pollo, ¿es que no saben pilotar un avión? – dijo Dyssidia con su habitual mal carácter al ser despertada.
Cariño tranquilízate esto es normal, debe ser por la tormenta aci…-otra turbulencia interrumpió a Nika.
Ya está bien ahora sí que empiezo a mosquarme, voy a ir a ver qué pasa – dijo Dyssidia.
Esta bien como quieras, yo iré al baño ¿Qué por cierto donde esta?-dijo Nika
Casi al final, ten cuidado –dijo Dyss.
Tranquila no va a pasarme nada solo son turbulencias-dijo Nika mientras se iba al baño.
Dyss se dirigió a la cabina del piloto muy enfadada a la vez que preocupada
Qué demonios está pasan…
Dijo Dyss mientras veía los cadáveres de los pilotos, y el avión con un rumbo fijo, Dyss sabía hacer muchas cosas, demasiadas incluso ,pero no pilotar un avión, fue entonces cuando desesperada salió de la cabina en busca de la azafata o alguien que pudiera ayudarle, pero un extraño humo verde cubría toda la zona, sin dejarle ver apenas nada ni a nadie, rápidamente Dyss se pone la máscara de oxígeno del avión mientras camina despacio hacia el primer asiento, había una pareja de ancianos sentados, pero yacían muertos, Dyss empezaba a temerse lo peor y montón de viejos recuerdos le invadieron la cabeza.
Nika… -dijo nada más terminar el flash back, muy preocupada por la que era ahora su esposa.
Dyss se dirigía lentamente a donde ambas estaban sentadas, mientras veía un montón de cadáveres sentados en los asientos del avión, pero al llegar Nika no estaba allí, por un lado se sintió aliviada pero por otra parte no dejaba de preguntarse si estaría bien.
Dyss iba avanzando por aquel avión cubierto de ese extraño humo dirigiéndose al lavabo mientras empezaba a oír gemidos que le recordaban a aquellos espantosos zombies de Stone city, aunque realmente solo le importaba que su mujer estuviese viva y a salvo.
Los gemidos se oían cada vez más y más cerca, Dyss sabía que corría peligro pero no iba a asustarse, y fue de pronto cuando de repente y como si apareciera como por arte de magia apareció un zombie dispuesto a comérsela, rápidamente golpea con un puñetazo la cara descompuesta del zombi consiguiendo sacarle algún diente, pero el zombie insiste en matarla y Dyss coje su cabeza y la estampa contra el asiento con todas sus fuerzas consiguiendo estallarle la cabeza, Dyss estaba desarmada pero iba a luchar con uñas y dientes si era necesario.
Esta vez dejo de ir tan lento y se apresuró a llegar a su destino, cada segundo que pasaba Nika podía morir y Dyss no llegar a tiempo.
Algún que otro zombie se metió en su camino ,pero Dyss se libraba de ellos como podía a base de fuerza bruta, no sabía si era por la adrenalina pero se sentía más fuerte que nunca, ve lo que parece ser una persona corriendo alejandose del baño. y por fin Dyss consigue llegar al lavabo, toco varias veces como si la vida se le fuera en ellos.
No pienso abrirte psicópata – dijo una Nika muy asustado
¿Qué? Nika soy yo, ¿Por qué dices eso? – dijo Dyss muy extrañada.
Un tío ha intentado entrar aquí, él fue quien soltó el virus, tuve que meterme rápido para no contagiarme, dios menos mal que estas bien-dijo Nika.
Está bien, no te preocupes, voy a buscar a ese tío tu no salgas de ahí— dijo Dyss , que se dirigía al por el hombre misterioso .
Mientras buscaba el avión de dejaba de moverse bruscamente, y sin darse cuenta alguien le pego un puñetazo tirándola al suelo, pero Dyss que tiene muchos reflejos, golpea con un pierna al atacante devolviéndole el favor, ambos en el suelo Dyss se sube encima de él.
¿Por qué has hecho esto? ¿Quién eres? – Dijo Dyss con voz amenazante.
No te importa, vuestra querida ciudad se va a ir a pique como el mundo entero, no quedará nadie – dijo el hombre misterioso que llevaba una máscara antigas.
¿Qué? ¿Es que eres tonto, no ves que tú también morirás? –Dijo la muchacha muy extrañada.
Me da igual – dijo el siniestro hombre.
Dyss sin pensárselo dos veces quito la máscara al hombre dejándolo infectarse y morir lentamente, mientras se iba a buscar a Nika.
Nika déjame entrar – dijo Dyss mientras tocaba la puerta casi sin animo ninguno.
¿Qué ocurre Dyss?
Todos han muerto y el avión va directo a la ciudad, vamos a estrellarnos allí, e infectará a toda la ciudad – Dijo Dyss con la cabeza agachada.
Dios mío … -dijo Nika asustada.
Y ademas…tu…vamos a morir, cuando el avión se estrelle.
Dios mio Dyss –Dijo Nika mientras tenía lágrimas en los ojos –besame…besame como si fuera la última vez…
Tonta…es la última – dijo Dyss mientras sonreía y secaba las lágrimas de su esposa.
Ambas se dieron un beso de película, mientras el avión se dirigía directo a estrellarse en la ciudad donde se encontraban la última resistencia del mundo.
Toda la ciudad de Almatriche dormían placenteramente, menos unos cuantos soldados que vigilaban el frente, pero un ruido despertó a todos y todas, se trataba del único avión del ejercito que traía el último grupo de supervivientes que habían encontrado en Hawai, y aunque no iba a mucha velocidad se dirigía a estrellarse en medio de la ciudad.
Inma se despertó, mientras decía un :
-Lo sabía.
Maya y M.A. salieron fuera a ver qué ocurría, y vieron como el avión se estrellaba en medio de la ciudad, todos salían de sus casas a contemplar aquel suceso, había destrozado media ciudad.
Ahora sí que estamos fastidiados… -dijo M.A. mirando a Maya.
Mientras la gente se acercaba a aquel avión, de repente de la puerta del avión comenzaron a salir zombies corriendo a por los habitantes de aquella ciudad todos estaban allí incluso los soldados que habían dejado sin protección el frente.
Corred -dijo M.A mientras cogía la mano de Maya.
Los zombies salían por todas partes, los que salían del avión y los que entraban en la ciudad, todo el mundo estaba cayendo a una velocidad increíble, muchos consiguieron acabar con algún zombie con sus armas, pero otro acababa mordiendolos.
M.A. corrió a por su Magnum que tenía bajo la almohada y Maya fue a por su escopeta mientras oían a Inma decir una y otro vez que lo sabía, la chica no reaccionaba hasta que un zombie entro en la casa y se dispuso a ir por ella, suerte que Maya estaba allí y acabo con el zombie con su escopeta.
Inma espabila tenemos que irnos de aquí-Dijo Maya gritando a su prima.
¡No se acabo huir a nuestro destido!,mataremos unos cuantos pero tarde o temprano nos morderán y..-Dijo Inma llorando.
Sin dejarla acabar la frase Maya le proporcionó una chachetada y le dio una pistola y le dijo:
-Estas viva ¿no? Pues aprobechalo al máximo.
Maya tu amiga Pamela tenía un coche ¿verdad?-dijo M.A. con una mochila al hombro.
Si, será mejor que vayamos si queremos tener una oportunidad de salir de aquí con vida,y recojamos a Nait y los demás de sus casas…si es que siguen vivos… –dijo Maya.
Los tres muchachos se dirigían para allí,sin saber que dentro de aquel avión se encontraba la hermana de Maya…VIVA.
Al despertarse Dyss y darse aquel golpe, es como si hubiese despertado de un sueño muy largo, miro a su alrededor y no vio a nadie,todo este tiempo se ha estado imaginando a Nika,viendola al lado suyo,cuando en el fondo sabía que ya hacia dos años que murió, realmente no había superado la muerte de Nika, pero por fin había "despertado", salió del avión ,”robo” una moto y se perdiéndose en la lejanía, sin percatarse que a pocos metros se encontraba su hermana.
#Javichu (Proyecto Alice)
Oigo un pitido en los oídos, y no veo nada, todo es negro, no puedo ver nada…
-¿Estoy muerta?
Es entonces cuando noto un dolor atroz en todo el cuerpo, el pecho me arde, la cabeza me va a estallar y casi no noto las piernas.
-¿Estoy viva?
Intento abrir los ojos, pero no veo muy bien, esta todo borroso, casi no distingo colores, algo nubla mi vista, no sé dónde estoy…
-¿Estoy muerta?
Si lo estuviera no sentiría este dolor tan intenso, es entonces cuando lo que veo comienza a tomar forma, es el cielo, pero es casi negro ¿es eso humo? , estoy tumbada en el suelo, ¿Por qué?, casi no puedo moverme pero lo intento…quizás hubiese estado mejor sin moverme…estoy asustada, no veo más que fuego a mi alrededor y es entonces cuando me doy cuenta de que los cuerpos de mis amigos muertos están por todos lados.
-¿Soy la única superviviente?
No puedo ver bien pero distingo a Nait, está en el suelo …su mano, creo que he visto que la movían…¿pero dónde está M.A.? ¿estará entre las llamas? tampoco veo a los otros, intento levantarme pero soy incapaz.
Ahora lo recuerdo, estamos en una gasolinera, íbamos a echar gasolina a los coches cuando todo se volvió negro, ¿Qué ha pasado aquí?,¿Por qué ha saltado todo por los aires?
De repente noto una sombra tras las llamas, y poco a poco va tomando forma.
¿Es ella?
Lleva una chaqueta marrón claro muy larga, y unas bufandas…
¿Es ella?
Lleva el pelo corto y rubio, está furiosa, en sus manos lleva dos machetes…
Es ella
No deja de mirarme, y se dirige hacia mí, no puedo huir apenas puedo moverme, no sé qué pensar, estoy en blanco, es como si supiera… es entonces cuando me coje por el cuello y me levanta del suelo sin ningún esfuerzo.
-¿Quiere matarme?
Casi no puedo hablar, apenas me salen palabras, me quema la garganta y cada vez aprieta más fuerte, ya solo me quedan unos minutos pero… creo que oyó que le dije:
¿Por qué quieres matarme?... ¿Alice?... y oigo un “snap” de un hueso al romperse…
CAPÍTULO 2 - ¿A SALVO?
Hoy en la calle Linares no se veía una sola persona y no paraba de llover, y una muchacha joven caminaba por las calles congelándose de frío y cayéndole la lluvia encima, y de repente un coche pasa y se para justo delante de ella.
¡Ey Serah! ,¿te llevo a alguna parte? – dijo una compañera de trabajo de la muchacha.
Muchas gracias Pamela, me salvas la vida… - Serah se subió al coche sacudiéndose un poco como puede para no llenar el coche de agua.
Chica podrías haberme esperado.-dijo Pamela.
Haz visto como está todo, dentro de poco nos iremos a la mierda como el resto del mundo, además no soy ninguna chica en apuros.-dijo Serah de mal humor.
Vaya Serah eres muy pesimista ¿no te parece? yo creo que aquí estamos a salvo, tenemos el mejor ejercito del mundo, tenemos comida y cobijo.-dijo Pamela muy segura de si misma.
Si tú lo dices…yo me siento como si estuviese jugando a las casitas, pero esto no durará siempre…
Serah…hay alguien hay delante en medio de la carretera…-Pamela para el coche.
El hombre se tambaleaba de un sitio a otro mientras se dirigía al coche.
Dios mío estará bien ese hombre –dijo Pamela mientras se bajaba rápidamente del coche para socorrer al hombre.
¡Pamela no!, vuelve aquí –dijo Serah muy asustada.
Pero la chica seguía adelante acercándose lentamente al hombre.
¿Señor está usted bien?, ¿señor?.. dijo Pamela temblando por la lluvia y el miedo.
Serah no podía dejar de mirar, estaba casi inmóvil, pero finalmente se bajó del coche mientras gritaba el nombre de su compañera de trabajo.
El hombre se acercó a la muchacha hasta tirarse encima de ella.
¡NOOOOO! DIJO Serah corriendo hacia el hombre y apartándolo bruscamente de la mujer.
Solo quería un pocoto de omor…dijo el hombre que estaba borracho, casi ni se le entendía al hablar.
¿Estás bien Pamela?-dijo Maya mientras la levantaba del suelo.
Dios menudo susto me ha dado ese borracho –dijo Pamela mirando al hombre con odio.
¿Mi exmujer se llamaba Chu y se apedillaga Pamela,jaajajaj –dijo el viejo borracho.
Muy gracioso…vamonos de aquí… dijo Serah mientras se dirigía al coche.
Más tarde llegaron a casa de Serah, por suerte ya había dejado de llover.
Hasta mañana Serah-dijo Pamela mientras se iba con el coche.
Serah se disponía a entrar a su casa cuando oyó una voz justo detrás suya que dijo:
¿Serah? ¿Creía que te llamabas Maya?...
La chica se dio la vuelta y dijo:
¿Quién eres tu?– dijo Maya asustada.
Maya soy yo Inma,tu prima¿Qué te ocurre ,porque no me reconoces?
Mi…¿mi prima? Lo siento pero no lo recuerdo,aún no he recuperado la memoria del todo.
Inma saca una foto familiar muy estropeada en la que aparecen ambas muchachas,al verlo Maya dijo:
-Espera pasa, estaremos más cómodas dentro.
Maya abrió con varias llaves la puerta de su casa y entro con su vieja amiga.
Ponte cómoda voy a despertar a mi amigo– dijo Maya encendiendo la luz del salón.
Maya entro en su dormitorio y vio a su amigo durmiendo en bóxer, casi le daba pena despertarlo, y se quedó unos segundos mirándole hasta que recordó que Inma esperaba en el salón.
Despierta, tenemos visita dijo mientras ,te necesito.-Dijo la joven.
Dios Maya por fin estas en casa, perdona por haberme quedado dormido, pero es que hoy en el trabajo ha sido agotador –dijo el chico mientras se levantaba despacio de la cama.
Se trata de una chica,y parece ser mi prima,pero no la recuerdo-dijo Maya preocupada.
El muchacho puso “póker face” al oír sus palabras, Maya se metió en el baño y el chico fue a saludar a quien estaba en su salón.
-Hola, ¿Quién eres tu?
Soy M.A., encantado, perdona a tu prima pero no recuerda casi nada, es una larga historia, yo cuido de ella.
¿Cuidas de ella? ¿en qué sentido?-dijo Inma desconcertante.
No, no, no es lo que piensas, solo somos amigos…-dijo M.A.
Ya claro,lo que tu digas-dijo Inma sin creérselo mucho.
¿Y como has conseguido entrar a la ciudad?-dijo M.A. preocupado.
Soy del grupo de supervivientes de España, tu ejercito, el que protege esta ciudad nos recojió y trajo aquí, a un supuesto lugar seguro.
Como estaba la cosa en España-Dijo Maya mientras entraba en el salón.
Ya no queda nada, solo muertos vivientes como en el resto del mundo-dijo Inma con la cabeza baja.
¿Y por que te haces llamar Serah?-dijo Inma.
No quiero que ESGRIP me encuentre-dijo Maya.
¿Qué? –dijo Inma sin entender nada.
Es complicado-dijo M.A.
¿Estáis seguros de que aquí estamos a salvo?, no se parece un sueño, llevo años huyendo de la infección, y encima encontrar a mi prima…-dijo Inma insegura.
Tranquila, acabará recordándolo, y sí , estamos seguros, tenemos un pequeño ejército protegiendo esta pequeña ciudad, tenemos armas, algunos coches y un un avión con el que rescatamos a supervivientes, por fin podemos vivir como antes, todo es perfecto.
No todo-dijo Maya.
Maya agacho la cabeza y M.A. se acercó a ella y puso sus manos sobre sus hombros y le dijo:
-Tranquila Maya, Dyss está bien, y estoy seguro que Ley también, no te preocupes por ellas, además es Dyss no va a pasarle nada.
Maya sonrió y se calmó gracias a las palabras del joven.
Eso no te lo crees ni tu , a América del Norte no le quedan más que unos días, cada es peor, pensábamos que habíamos sobrevivido al horror…pero nos equivocamos-dijo Inma más pesimista y realista que nunca.
Inma por Dios, no digas eso, no tiene porqué pasar, ya verás cómo tarde temprano todo irá a mejor y volveremos a vivir como antes – dijo M.A.
No seas estúpido…-Inma se fue del salón indignada , seguía pensando que no estaba segura en aquel lugar.
Y Maya abraza a M.A. para intentar hacerle sentir un poco mejor.
En el Avión de rescate del ejercito, dos chicas dormían juntas, pero las turbulencias constantes las despertaron.
Ahora mismo voy a la cabina y le monto un pollo, ¿es que no saben pilotar un avión? – dijo Dyssidia con su habitual mal carácter al ser despertada.
Cariño tranquilízate esto es normal, debe ser por la tormenta aci…-otra turbulencia interrumpió a Nika.
Ya está bien ahora sí que empiezo a mosquarme, voy a ir a ver qué pasa – dijo Dyssidia.
Esta bien como quieras, yo iré al baño ¿Qué por cierto donde esta?-dijo Nika
Casi al final, ten cuidado –dijo Dyss.
Tranquila no va a pasarme nada solo son turbulencias-dijo Nika mientras se iba al baño.
Dyss se dirigió a la cabina del piloto muy enfadada a la vez que preocupada
Qué demonios está pasan…
Dijo Dyss mientras veía los cadáveres de los pilotos, y el avión con un rumbo fijo, Dyss sabía hacer muchas cosas, demasiadas incluso ,pero no pilotar un avión, fue entonces cuando desesperada salió de la cabina en busca de la azafata o alguien que pudiera ayudarle, pero un extraño humo verde cubría toda la zona, sin dejarle ver apenas nada ni a nadie, rápidamente Dyss se pone la máscara de oxígeno del avión mientras camina despacio hacia el primer asiento, había una pareja de ancianos sentados, pero yacían muertos, Dyss empezaba a temerse lo peor y montón de viejos recuerdos le invadieron la cabeza.
Nika… -dijo nada más terminar el flash back, muy preocupada por la que era ahora su esposa.
Dyss se dirigía lentamente a donde ambas estaban sentadas, mientras veía un montón de cadáveres sentados en los asientos del avión, pero al llegar Nika no estaba allí, por un lado se sintió aliviada pero por otra parte no dejaba de preguntarse si estaría bien.
Dyss iba avanzando por aquel avión cubierto de ese extraño humo dirigiéndose al lavabo mientras empezaba a oír gemidos que le recordaban a aquellos espantosos zombies de Stone city, aunque realmente solo le importaba que su mujer estuviese viva y a salvo.
Los gemidos se oían cada vez más y más cerca, Dyss sabía que corría peligro pero no iba a asustarse, y fue de pronto cuando de repente y como si apareciera como por arte de magia apareció un zombie dispuesto a comérsela, rápidamente golpea con un puñetazo la cara descompuesta del zombi consiguiendo sacarle algún diente, pero el zombie insiste en matarla y Dyss coje su cabeza y la estampa contra el asiento con todas sus fuerzas consiguiendo estallarle la cabeza, Dyss estaba desarmada pero iba a luchar con uñas y dientes si era necesario.
Esta vez dejo de ir tan lento y se apresuró a llegar a su destino, cada segundo que pasaba Nika podía morir y Dyss no llegar a tiempo.
Algún que otro zombie se metió en su camino ,pero Dyss se libraba de ellos como podía a base de fuerza bruta, no sabía si era por la adrenalina pero se sentía más fuerte que nunca, ve lo que parece ser una persona corriendo alejandose del baño. y por fin Dyss consigue llegar al lavabo, toco varias veces como si la vida se le fuera en ellos.
No pienso abrirte psicópata – dijo una Nika muy asustado
¿Qué? Nika soy yo, ¿Por qué dices eso? – dijo Dyss muy extrañada.
Un tío ha intentado entrar aquí, él fue quien soltó el virus, tuve que meterme rápido para no contagiarme, dios menos mal que estas bien-dijo Nika.
Está bien, no te preocupes, voy a buscar a ese tío tu no salgas de ahí— dijo Dyss , que se dirigía al por el hombre misterioso .
Mientras buscaba el avión de dejaba de moverse bruscamente, y sin darse cuenta alguien le pego un puñetazo tirándola al suelo, pero Dyss que tiene muchos reflejos, golpea con un pierna al atacante devolviéndole el favor, ambos en el suelo Dyss se sube encima de él.
¿Por qué has hecho esto? ¿Quién eres? – Dijo Dyss con voz amenazante.
No te importa, vuestra querida ciudad se va a ir a pique como el mundo entero, no quedará nadie – dijo el hombre misterioso que llevaba una máscara antigas.
¿Qué? ¿Es que eres tonto, no ves que tú también morirás? –Dijo la muchacha muy extrañada.
Me da igual – dijo el siniestro hombre.
Dyss sin pensárselo dos veces quito la máscara al hombre dejándolo infectarse y morir lentamente, mientras se iba a buscar a Nika.
Nika déjame entrar – dijo Dyss mientras tocaba la puerta casi sin animo ninguno.
¿Qué ocurre Dyss?
Todos han muerto y el avión va directo a la ciudad, vamos a estrellarnos allí, e infectará a toda la ciudad – Dijo Dyss con la cabeza agachada.
Dios mío … -dijo Nika asustada.
Y ademas…tu…vamos a morir, cuando el avión se estrelle.
Dios mio Dyss –Dijo Nika mientras tenía lágrimas en los ojos –besame…besame como si fuera la última vez…
Tonta…es la última – dijo Dyss mientras sonreía y secaba las lágrimas de su esposa.
Ambas se dieron un beso de película, mientras el avión se dirigía directo a estrellarse en la ciudad donde se encontraban la última resistencia del mundo.
Toda la ciudad de Almatriche dormían placenteramente, menos unos cuantos soldados que vigilaban el frente, pero un ruido despertó a todos y todas, se trataba del único avión del ejercito que traía el último grupo de supervivientes que habían encontrado en Hawai, y aunque no iba a mucha velocidad se dirigía a estrellarse en medio de la ciudad.
Inma se despertó, mientras decía un :
-Lo sabía.
Maya y M.A. salieron fuera a ver qué ocurría, y vieron como el avión se estrellaba en medio de la ciudad, todos salían de sus casas a contemplar aquel suceso, había destrozado media ciudad.
Ahora sí que estamos fastidiados… -dijo M.A. mirando a Maya.
Mientras la gente se acercaba a aquel avión, de repente de la puerta del avión comenzaron a salir zombies corriendo a por los habitantes de aquella ciudad todos estaban allí incluso los soldados que habían dejado sin protección el frente.
Corred -dijo M.A mientras cogía la mano de Maya.
Los zombies salían por todas partes, los que salían del avión y los que entraban en la ciudad, todo el mundo estaba cayendo a una velocidad increíble, muchos consiguieron acabar con algún zombie con sus armas, pero otro acababa mordiendolos.
M.A. corrió a por su Magnum que tenía bajo la almohada y Maya fue a por su escopeta mientras oían a Inma decir una y otro vez que lo sabía, la chica no reaccionaba hasta que un zombie entro en la casa y se dispuso a ir por ella, suerte que Maya estaba allí y acabo con el zombie con su escopeta.
Inma espabila tenemos que irnos de aquí-Dijo Maya gritando a su prima.
¡No se acabo huir a nuestro destido!,mataremos unos cuantos pero tarde o temprano nos morderán y..-Dijo Inma llorando.
Sin dejarla acabar la frase Maya le proporcionó una chachetada y le dio una pistola y le dijo:
-Estas viva ¿no? Pues aprobechalo al máximo.
Maya tu amiga Pamela tenía un coche ¿verdad?-dijo M.A. con una mochila al hombro.
Si, será mejor que vayamos si queremos tener una oportunidad de salir de aquí con vida,y recojamos a Nait y los demás de sus casas…si es que siguen vivos… –dijo Maya.
Los tres muchachos se dirigían para allí,sin saber que dentro de aquel avión se encontraba la hermana de Maya…VIVA.
Al despertarse Dyss y darse aquel golpe, es como si hubiese despertado de un sueño muy largo, miro a su alrededor y no vio a nadie,todo este tiempo se ha estado imaginando a Nika,viendola al lado suyo,cuando en el fondo sabía que ya hacia dos años que murió, realmente no había superado la muerte de Nika, pero por fin había "despertado", salió del avión ,”robo” una moto y se perdiéndose en la lejanía, sin percatarse que a pocos metros se encontraba su hermana.
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