Big Red Mouse Pointer

domingo, 20 de enero de 2013

Capítulo 46 - Resurreción

El grupo completo se desveló de su inconsciencia un incierto tiempo despues de que la repentina detonación les trasladase unos pocos metros por los aires, estampandoles contra el frio pavimento. Selene y Nait se despertaron antes que el resto, empapados por la amenazante tormenta. Algo doloridos y magullados por el impacto, lograron estabilizarse sobre sus extremidades inferiores ayudandose entre ellos. Con un visaje, confirmaron que se encontraban correctamente; tampoco un perfecto estado, mas al menos ninguno de los pedazos de inmueble les había alcanzado. Tampoco alguno de los sumidos en profundos sueños fue dañado seriamente, unos rasguños como máximo.

El mas contiguo a ambos era Puma; retorcido, emanando desconsuelo, amargura, melancolía, y un sin fin mas de emociones pesares unicamente con observar su dolorido semblante. Su miembro superior se extendía en dirección al cadaver ya sin vida de Eriel, arrebatado de su posesión gracias a la onda expansiva. Unos metros mas alejadas, Dyssidia y Nika, casi fundidas en una única masa de la cercanía entrambas. Y repartidos por la vía, Lith, Silver y Lucy. No divisaron a Ley por la zona.

Agitandoles y llamandoles a voces, todos interrumpieron su siesta. Aún con somnolencia, consiguieron incorporarse con torpeza, mirando a su alrededor varias veces comprobando que los presentes no se hallaban malheridos.

–¿Estais bien? –preguntó Dyssidia, que sostenía de la muñeca a Nika con fuerza, como si su vida dependiese de ello, y la examinaba asegurandose de su positiva salud.
–Creo que no tengo fracturas –respondió Silver. –¿Hay algun herido de gravedad?–. Todos negaron.

Mientras Silver miraba a su alrededor pensativo, Nika se deshizo de los cuidados de niña pequeña realizados por Dyssidia, que principiaban a incomodarla. Por su parte, Puma había vuelto junto a su amor, a quien se abrazaba. Quienes observaban a Silver lo hacían extrañados, esperando una reacción del mancebo.

–¡¿Dónde está Ley?! –exclamó una vez se percató de su ausencia. La sorpresa invadió las mentes.

Ni dos segundos transcurrieron, cuando el rechinar de lo que se percibían como zancadas les alertó de una presencia en el callejón contiguo. No se cortaron en desenfundar el armamento y amenazar al causante del chirrido. Piel sudorosa, empuñadura resbaladiza, temblor generalizado, corazón acelerado. Una sombra se proyectó en el umbrío y húmedo muro. Aumentaron la presión de sus palmas. Los índices se preparaban junto al gatillo, dispuestos a erradicar cualquier criatura que apareciese, a pesar de la escasa munición y el pánico que les recorría. Se aproximaba. Para disparos mas certeros, se recolocaron brevemente. Preparados.

Para sorpresa de los presentes, apareció M.A. doblando la esquina, y la escena que contempló le asustó, tal que se colocó en posición de indefensión para demostrar que no se trataba de una criatura, sin pararse a pensar que aquellos que le encañonaban eran sus compañeros.

–Tranquilidad, soldados –chanceó M.A. una vez tomó conciencia de que sus aliados no le ejecutarían. Eliminaron sus ofensivas hacía su persona.
–Precisamente el tipo a quien deseaba ver –ironizó Silver–. Mi espinazo continua quejandose de tu magistral llave. ¿A que demonios vino eso?
–Lo siento de veras, Silver. No entraba en mis planes que interfirieras en mi camino. Debía poner fin a esto.
–¿A que te refieres con "fin", M.A.? –curioseó Dyssidia.
–Eliminar un estorbo –contestó él friamente.
–¿De que clase, M.A.? ¿Acaso provocaste tu la explosión? –le presionó Silver.
–No he participado en ese suceso. De hecho, me perjudicó. Y parad de asaltarme con vuestras dudas –detuvo a los ansiosos por cargar sus cuestiones en él–. Tengo informacion que os será de importancia.

Un regular e incesante pitido surgió de su costado. El rubio extrajo del saquito de tela de su chaleco un mensáfono, familiarmente conocido como busca. Leyó con atención las cuatro lineas completas enviadas por el remitente "Ley300". A medida que su cerebro retenía cada una de las letras y se dedicaba a procesar la información, su rostro cambiaba de expresión como si se tratase de calzoncillos. Tres destacadas. Sorpresa, miedo, desesperación. Nadie se atrevía a preguntar, ni tan siquiera a acercarse con fin de ojear el mensaje.

–Ah, mierda, mierda, mierda, mierda –blasfemó a elevado tono de voz.
–Silencio, o los zombis nos detectarán –protestó Lith.
–Así que mi hermana no se encuentra aquí, sino que se marchó por su propia cuenta – afirmó para si mismo–. Me ha enviado unas coordenadas que me ayudarán a localizarla.  
–En ese caso, no creo que suponga una grave contrariedad –opinó Selene.
–Tal vez, Selene. Lo verdaderamente preocupante es un aviso de lanzamiento de misiles que impactará de un momento a otro en todas estas malditas ruinas.

Semblantes convertidos en auténticos poemas. Gesticular palabra era practicamente imposible. Atónitos, podría describirseles.

–Van a esterilizarlo todo –asintió Puma; quien no quiso participar en la conversación ni separarse de las carnes de Eriel hasta aquel preciso instante; exceptuando la defensa a la intrusión de M.A.
–Por lo visto no se estaba tirando un farol –murmuró para sus adentros M.A. pensando en el científico.
–¿Así? ¿Por las buenas? Borrar una ciudad del mapa crearía un conflicto inimaginable. Podemos tener una guerra entre manos –explicó Nait.
–Probablemente los magnates del gobierno estén untados hasta las cejas. La organización no se detendrá hasta eliminar todo aquello que le afecte negativamente. Nosotros incluidos –expresó Silver seriamente.
–Según Ley, las instalaciones donde se oculta resistirán a la erradicación de la urbe –informó de nuevo M.A. tras releer el envío comprobando que no hubo perdido ni el mas mínimo ápice de información, mas pasó por alto lo mas crucial. Eso pareció tranquilizarle. Su hermana estaría a salvo. No a ciertas personas. 
–Si eso es verídico –comenzó seriamente Nika– tendremos complicaciones.
–Me lo robaste –señaló Silver. 
–¿Porque? –solicitó estar al corriente Selene.
–Asociados significativos de la organización –se distinguió de un liviano tono de voz. Lucy se decidió a romper su silencio–. Apuesto a que permanecerán en ese escondrijo, aguardando a que pase el peligro. Y no sería una espléndida idea enfrentarnos cara a cara contra ellos. Al menos, no por ahora. Demasiado arriesgado.
–¿Y que pretendes? ¿Ir a la caza de un vehículo? ¿De otro refugio? –dialogó Dyssidia–. Estarás muerta antes de que lo consigas. No sería racional dar palos de ciego. En estas circunstancias, nuestra única esperanza de sobrevivir es ese recinto. Y si para ello se debe acabar con esos hijos de puta, que así sea.
–Silencio –ordenó M.A–. Dyssidia lleva razón. No existe alternativa, y tampoco me apartaré de mi hermana. ¿Objeciones? –Ni una sola–. ¿Lucy? –Amenazantes miradas.
–Como os convenga –aceptó–. No será por no advertiros. 
–Les exterminaremos. Cueste lo que cueste. Por nuestros hermanos caídos –enfatizó Dyssidia esta oración. 
–Eso mismo deseo, chica dura –le contestó Lucy–. Espero que recuerdes esa valentia tuya cuando llegue la hora de combatir.

La gesticulación de Dyssidia indicaba que la ira la invadía. Si Nika no hubiese permanecido a su lado para contenerla y apaciguarla, posiblemente hubiese saltado a la yugular de Lucy, y no precisamente para acaraciarla. No le agradaba que superasen la barrera entre lo cómico y la chuleria, mucho menos tratandose de quien pretendió despojarla de su vida, por mucho aparato de control que portase.

–Chicos –Lith elevaba su mentón hacía el firmamento. Se distinguía una luz que se apresuraba a reunirse con ellos. Por desgracía, no para ir de cañas. No junto al núcleo urbano. Tampoco a exageradas millas de allí. Distancia medía. Proporcionaría unos veinte minutos aproximados antes de arrasar con la integridad del espacio que ocupaban esos restos antaño llamados hogar.
–¡Ya viene! –exclamó M.A.–¡Rápido, corred todo lo que os posibiliten vuestras piernas! ¡Yo os guiaré!

Puma fue el singular que no realizó el acto que prolongaría su existencia, mientras que la totalidad del conjunto sí lo hizo. Se mantuvó arrodillado junto a la jóven difunta. M.A. advirtió sus acciones y precedentemente de esprintar como si no existiese un mañana, y de hecho no existiría si se quedaba parado, le agitó repetidamente acompañando ciertas expresiones.

–Tenemos que marcharnos Puma. No hay tiempo que perder –intentó convencerle con esta típica frase.
–¿Para qué? He perdido. No merece la pena. Eriel era mucho mas importante que mi propia vida. Si no fui lo suficientemente capaz de protegerla, no deseo mi supervivencia.
–Hiciste todo lo que estuvo en tus manos. No te martirizes. El destino es caprichoso. Vamos, no puedes quedarte aquí tirado sin mas esperando a morir. Eso sería una actuación de cobardía. Y tu no lo eres.
–No suelo ser un pusilánime, pero esta vez todo es distinto M.A. –expresó el moreno con un tono tan apagado como triste. –Ella era mi único ser amado.
–Sí la situación fuese alterna, ¿que preferirías que hiciese Eriel? ¿Hundirse o seguir adelante con su vida?
–No es lo mismo.
–Es exactamente lo mismo, Puma. No pienso abandonarte. Nadie lo haría. Debes seguir luchando, no solo por ti, sino por todos. Eriel incluida. No permitas que su sacrifio sea en vano.
–¿Te importaria darme intimidad? Me agradaría despedirme. Te seguiré posteriormente. No creo consumir tiempo en demasía –aceptó finalmente.
–Por supuesto.

M.A. reanudó su sprint. No era fácil abandonarle, mas si permanecía, la presión aumentaría de manera que volveria a sus constantes negativas. Solo necesitaba un poco de soledad. Despedirse. Rezaba porque no se le ocurriese reunirse con ella. Un pensamiento con retardo. M.A. ya hubo avanzado lo suficiente para que no hubiese vuelta atras si decidía realizar una idiotez. ¿Y sus camaradas? Centímetros faltaron para engullirlos. Se forzó a frenar en seco; no obstante, el agua le dificultó. Tornaban una vez determinaron que se retrasaba excesivamente, unicamente para reunirse de nuevo. Se notaba mayor calma entre los presentes. No la suficiente. Como mínimo, M.A. perdió cinco minutos con Puma. Quince para el proyectil autopropulsado.
–¿Donde te escondiste? ¿No nos orientabas tu? –preguntó Silver agitado.
–Sois autenticos linces. Ni dos segundos tardasteis en advertir mi separación de vosotros –manifestó la tardanza ironicamente el rubio.
–Muy chistoso, aunque estas no son las circunstancias oportunas –le aclaró Dyssidia. –Desde ya, obligado quedas a mantenerte delante. Eres tu quien descubrirá como llegar, no nosotros.
–¿Y Puma? –advirtió repentinamente Selene. –¿No se traslada junto a ti?
–Necesitaba desesperadamente conceder el adios terminal a Eriel. Conjeturo que lo concebis–. La abstención de pronunciar vocablos confirmó respuestas afirmativas. 
–Listo –se recibió sonido de eminente volumen a la lejanía. Los confines de su visión unicamente accedían a discernir una varonil figura de la lúgubre penumbra, avanzando a una velocidad comparable a la de un vehículo de carreras profesionales. A medida que la distancia entre el sujeto y ellos se acortaba se vislumbraba con mejoría, suficiente para tomar conciencia de que Puma acudía con rapidez a la colectividad.
–Vienen dos –advirtió Nait una vez contempló en la negrura emancipada por limitado período de las estrellas que la poblan nueva iluminación conjuntando a la anterior. De la nada, apareció otra imperceptible anteriormente. Tres misiles.
–¡Detrás vuestro! –sobresaltó Puma puñal desenvainado. Tarde. Suficientes muertos vivientes para perder el equilibrio empujandoles del omoplato, y al instante, amarrarse a sus carnes soñando con ese delicioso festín. 

La punzante hoja despedida por el moreno quebró el pútrido craneo del zombi que sostenía preso a Silver. Este último se deshizo de su oponente fallecido de un bárbaro rodillazo en el estómago. Obsequiando a su arma el correcto funcionamiento, la dispensó un respiro de su funda, consintiendola a realizar su actividad favorita; vomitar munición. Escupió dos proyectiles de 9mm; cada uno se incrustó en los sesos de dos caminantes, rescatando a Lith y Lucy. 

Paralelamente, Dyssidia se deshizo de quien la apestaba con su repulsivo aliento manteniendo su apetito ocupado con una lata de cerveza vacía que Puma había hecho rodar de un involuntario puntapié. Situación a su favor, atravesó su despellajada frente con una varilla de metal ensangrentada y de un impulso, voló antes de estrellarse, atravesando sus pulmones con un afilado escombro.

Pisadas; esto fue lo que salvó a Nika de ser devorada. El calzado de Dyssidia aplastó repetidamente el lóbulo occipital del muerto viviente con una robustez casi inhumana. ¿Descansar? Solo una vez que ya no respirara. Desenfundando de la empuñadura, salvó al zombi de M.A. No, no es un error. A pesar de que el rubío aparentaba ser el atacado, lo sujetaba con violencia del cuello asfixiandole. Un dato que ella no conocía. 

Nait destrozó un par de costillas a su atacante de un codazo, acto clave en su liberación. A su vez, Selene rodeo al suyo con sus muslos, y lo abatió con un ligero movimiento de cadera.

–Seguidme. No podemos permitirnos perder ni un segundo mas –ordenó M.A.

Obedientes, el íntegro grupo le persiguió atravesando diversas manzanas del barrio, angustiados por la idea de que en cualquier instante los misiles les arrasarían. M.A. se orientaba perfectamente. Un desmedido beneficio. El recorrido resultó pacífico, sin enemigos que incordiasen, excepto por un par de caminantes sin oportunidad para atraparles debido a la velocidad.

Las coordenadas les exigieron avanzar por la superficie de la carretera. Arriesgada recta. La protección frente a los enemigos era practicamente nula. Ocho minutos. Sin elección. Medio kilómetro recorrieron a través del asfalto. En ese preciso instante, M.A. se olvidó del acelerado desplazamiento. Detuvo la marcha de los sobrantes con un gesto de su palma en la nada, indicando que el destino se alzaba frente a sus mismas narices. En un desértico polígono; verdaderamente sorprendente cuando lo corriente es que estuviese abarrotado por los muertos, imagen identica a la de la autopista, contrario a lo que aguardaban; ante una nave industrial bañada por el color verde, completamente vacia y cubierta por el polvo , se ubicaban todos los confusos, absortos por "el refugio" que les serviría de amparo.
–Y aquí estamos –suspiró M.A. examinando con cautela la ruinosa construcción.
–¿Esto? ¿En serio? Este vestigio no se protegería ni a si mismo –se enfureció Nika. 
Recientes ojeadas a las iluminaciones por parte de los presentes. Comenzaban a diferenciarse las cabezas de los misiles de la nocturna atmósfera.
–La organización es inteligente, prudente y metículosa. Lo realizado rapidamente, sin preparación ni pensamiento previo, y carente de provecho, no es lo suyo. Esta nave debe ocultar las instalaciones mencionadas por Ley, o como mínimo, un pasadizo hasta ellas –expresó sus creencias Lucy. 
–O tal vez este inepto nos trajo al punto erroneo –se irritó Dyssidia respecto al orientador M.A.
–No he cometido errata –se exculpó el rubio de sus acusaciones infundamentadas–. Los razonamientos de Lucy suenan acertados. Accedamos y constatemos que son verdaderos.
–Esperad un momento –pidió Silver–. ¿Cómo se nos ha podido olvidar? Seré estupido –se reprochó. –La pena nos ha cegado.
–¿Qué te ocurre? –consultó M.A:
–¿Como no me he percatado antes? Las instalaciones son en realidad el bunker, y esta nave debe ser la entrada a uno de los túneles.
360 segundos. 359.358.357.356.355.

Maya. Maya. Maya. Maya. Maya. Maya. Maya. El nombre que la resucitada recordaba. Se lo atribuyó como propio. El resto de sus recuerdos se desvanecieron como la arena de la playa que se desliza entre los dedos, a pesar de que en el momento de la resurreción, por unas centésimas de segundo, recuperó su íntegra memoría. Y no solo su pasado perdió, sino tambien la mayoría de su educación inculcada durante sus primeros años de vida. 

Conservaba acumulados en el recóndito interior del borde libre de sus diez uñas restos de tierra insertados durante el proceso de excavación de su improvisada tumba, que la condujo nuevamente hasta el mundo de luz y color, agraciada con una segunda oportunidad que muchos codiciarían. Tambien perduró en sus ropajes. 

Sin embargo, una conducta civilada no es propio de quien incluso le es costoso rememorar el lenguaje. Puede que el corazón de Maya latiese nuevamente, pero no el amor en su interior. Ni siquiera conocía ese sentimiento.

Así que, impulsada por sus instintos animales, se escabulló del núcleo de población y puso rumbo a las zonas rurales, no sin apoderarse de un basto machete penetrado en la cavidad ocular de un zombi asesinado, arrancando su globo ocular de un único tirón, y con intención de probarlo en sus papilas gustativas con el fin de comprobar si le serviría de comida, un acto muy repúlsivo, antes de extraerlo del arma blanca y apretarlo con desprecio hasta hacerlo explotar, mas el olor que le produjo le hizo deshechar la idea de acercarlo a su lengua. 


Solo hubo transcurrido un minuto desde la muerte de Eriel cuando esto sucedió.



Agazapado entre los campos de trigo, aligeraba la precipitada huída su grisacea presa. Por infortunio, el machete de la fiera llamada Maya no escapaba a ser vivo. Caminantes o depredadores, enormes o diminutos, vivos o muertos. No discernía. Quien se cruzara con su persona, podía ir rezando un rosario. Escapar al cortante filo de su arma blanca era posible unicamente para fantasmas, quizás ni para ellos. Se desplomó profundamente en el cuello de la víctima. La elevó, posicionando un conejo cubierto de cortes frente a su ceño fruncido. Le olisqueó, e inmediatamente lo desechó ocasionando una colisión con la arada tierra que embadurnó el sembrado del líquido rojo que emanaba de su garganta. 

La pestilencia que se introducía en sus fosas nasales cada vez que percibía el olor de los seres infectados le impedía utilizarlos de alimento. En el caso de que lo hiciese, se transformaría en uno de quienes vagan sin rumbo fijo, no muy distante de su actual comportamiento.

La descarga de agua de nube se detuvo. El líquido transparente que se deslizaba por sus rasgos se coloreó de encarnado cuando reventó el temporal de un zombi a su espalda. Arrancó el machete de él con brutalidad, y se retiró la sangre que la impedían utilizar el sentido de la vista.

–¡Joder! ¡No me sobra tiempo para paseos! ¿Donde estará la carretera?

Maya divisó entre los cultivos una figura, desplazandose sin rumbo fijo mas que el de su supervivencia. Humano. El pronunciante del anterior diálogo. Como ya conocemos, ella no realizaba distinciones. No obstante, no se hubo cruzado con esa especie, otro ejemplar de la suya, hasta entonces. ¿Le perdonaría la vida? 

–E-ne-e-ne-ne-mi-go-go –tartamudeó la fiera; primera evidencia de sus planes respecto al sujeto. A su vez, provocó una incisión diagonal en su carrillo con el agudo extremo de "su instrumento de defensa", del que gotearon lágrimas de sangre unos segundos. Acto seguido, lo empuño con inmejorable sostén por su mango ergonómico. Aplastó una minísima porción del cultivo en su acometida a incalculable rapidez y ligereza en el movimiento hacía el inminente cadaver.

–¡Por fin! –se emocionó el sobreviviente–. ¡La autopista!

Su esperanza no se prolongaría en demasía. Le fue incapaz percatarse de su presencia hasta que el sonido que emitían los acelerados pasos de la furia Maya penetraron en su conducto audítivo. Para entonces, ya era tarde. Se giró sobre su eje en el momento justo para vislumbrar  un conjunto de huesos, musculos y articulaciones que se abalanzaba sobre él desde el aire, machete grotesco en mano. 

El siguiente lapso de tiempo resultó eterno. Maya se había impulsado con un gigantesco salto en la arada tierra con la finalidad de atacar mejor al susodicho, y examinaba su rostro. Aunque jóven, se le notaba demacrado, probablemente por la falta de alimentación. Su torso huesudo y su barba de semanas así lo confirmaban. Impotente ante la situación, pues no portaba ningún tipo de herramienta de defensa mas que sus manos desnudas, se limitó a rogar "¡Espere, soy humano! ¡No lo haga! ¡Noooooooooo!" 

A ella no le importaba lo mas mínimo. Incrustó el acero profundamente en el órgano parenquimatoso, aplanado y oblongo del enflaquezido, que le impelió, provocando el aterrizaje de su parte posterior en materia inorgánica desmenuzable. Maya rodó, tratando de controlar su equilibrio. Exhaló un grito que la aturdió. Sentía como si el robusto pico de un minero le taladrase el encéfalo. ¿Se debía a su reciente asesinato? ¿Escapaba el poco raciocinio que poseía, o por el contrario, regresaba?

Contempló avergonzada sus manos mancilladas por el fluído que unos segundos antes recorría los tejidos de un inocente. Le había despojado de su derecho a la existencia en el planeta Tierra. Se repugnaba. No era su propósito. Había renacido como una especie de máquina, un autentico automatismo, incapaz de realizar acciones voluntarias. Por reveses del destino, debieron ejecutarse modificaciones en ella tras el shock del crimen, que recuperaron su ser, indefinidamente.

–¡Por favor! ¡Ven aquí! –percibió Maya un lastimero gemido a su envés.

¿Alucinacion o realidad? ¿El corazón del difunto continuaba latiendo y este pretendía comunicarse con ella? ¿Rogaba auxilio? Arrastró ambas rótulas hasta alcanzar una posición contigua a él. Efectivamente, el machetazo no había resultado mortal, mas sí provocó una herida de gravedad en la zona del bazo. Su pecho inspiraba y expiraba oxígeno a un ritmo acelerado. Le resultaba muy costoso respirar, incluso aspirando abundantes bocanadas de aire. ¿Podría salvarle y enmendar su error? La deuda pendiente con aquel ser humano quedaría saldada.

Precisaba de concentración. Su paciente se moría. Títulos en medicina no poseía, precisamente, pero cualquiera con un mínimo juicio comprendía que extraer el arma blanca le desangraría inmediatamente. Confiaba en que no perdiera repentinamente ese entendimiento. ¿Cual sería la elección acertada? ¿Aquella que correctamente seleccionada impediría su muerte? Repentinamente, se añadió a su nerviosismo una presta punción en, ya de por sí, su trastornado órgano que se ocupa en la zona anterior y superior de su cráneo. Su memoria se evaporaba nuevamente sin capacidad de remediarlo, y solo comprendía un significado; regresaba a su comportamiento de alimaña. 

Del linde del profundo corte comenzó a brotar una cantidad considerable de sangre, que embadurnó con un color mas vivo la hoja que lo había provocado. La piel del afectado palidecía. Ansiaba una idea que apareciese de la nada. ¿Y si comprimía la herida? Probablemente no funcionase con semejante cortadura, aunque por intentarlo no le perjudicaría. Peor no podría encontrarse. Con algo de pánico, comprimió la zona superior izquierda de su abdomen utilizando el trozo de carne que comprende sus dedos, con el fin de contener la hemorragia.

–Gracias –articuló palabra –por responsabilizarte de un despojo–. Su mirada se extraviaba en el universo. El dolor le inmovilizaba, impidiéndole ver cualquier otra materia.
–No te fuerces a hablar –le solicitó Maya.
–Agradezco enormemente su esfuerzo. Sin embargo, es invalido. No conseguirás detener la pérdida de tejido fluido, y en el remoto caso de que lo lograras, todavía persistiría el problema del inminente desangramiento tras arrancarme el machete. Eso sin tomar en cuenta la posibilidad de que este mismo estuviese infectado. Seguramente has asesinado a varios de ellos con el arma.
–No lo rememoro. No era yo exactamente. Es complicado de explicar. –evadió la respuesta. ¿No me odias? –preguntó de inmediato. 
–Al contrario –recuperó la suficiente energía para sostenerla de la muñeca, interrumpiendo su ocupación, y penetrar en sus pupilas con sus mortecinos iris–. –Acabas de permitirme mi redención. –Maya le contemplaba extrañada–. –Yo te conozco. Tu a mi no. Y nos encontramos. Supongo que es el destino. Ahora puedo revelarlo. Darle una explicación a quien he destrozado. Dudo poseer del tiempo suficiente, así que por favor, no me interrumpa.

Atónita, Maya no entendía ni el mas mínimo ápice del significado de su palabrería. ¿La había espiado en el pasado? ¿Pertenecía a la organización? ¿O simplemente era un vecino en quien nunca se interesó?  Fuese lo que fuese, era improbable que la dañara en tal situación, así que le permitió redimirse como si se tratase de un cura que exculpa los pecados.
–Adelante –dijo Maya liberando su muñeca y regresando a su tarea de curandera.
–Hará unos cuatro años atrás me gradué como científico. También obtuve algunos estudios en medicina, aunque inferiores. Destaqué por mi investigación sobre el comportamiento de la mente humana, y la capacidad de alterarla por completo, como eliminar o añadir recuerdos–. Maya prestó especial atención a su confesión a partir de esto último relatado, incluyendo el hecho de que detuvo su compresión en el corte. ¿Él....? Una repentina punción la atacó nuevamente, forzándola a desatar un alarido al que faltó escasa potencia para desgarrar su conducto entre el paladar y la entrada del esófago.
–Me hallaba yo en mi humilde morada progresando en los experimentos de mi apasionada ciencia –continuó el joven sin prestar atención a la mujer– cuando alguien llamó a mi puerta. Un señor que rondaría los cuarenta años, trajeado, quien me ofreció una invitación del dirigente de la organización para la cual trabajaba con el fin de que colaborase en un proyecto con mi investigación. La segunda opción era la muerte. Me vi obligado a aceptar–. Maya le contemplaba alterada, presionando el puño con el fin de calmar su dolorida mente.
–¿Pretendes decirme...
–Colaboré con un tipo al que los empleados de la compañía llamaban Jose, pero no se si lo hacía por su propia voluntad o por obligación, al igual que yo. Mientras él diseñaba un proyecto  que convertiría a un ser humano en un oráculo capaz de predecir el futuro, lo cual me sonaba mas a magia que a ciencia, yo trabajé en el programa de borrado de memoria, por si ocurría algún inconveniente con el sujeto que sería su conejillo de indias. Es decir, tú. No obstante, otro científico,  Barboza, se entrometió. Le descubrí experimentando contigo en secreto, y me rogó guardase silencio. Respete su petición por miedo a que me reuniera con Dios, y aun bajo esos temores, le espié. A él no le interesaba en absoluto el programa Oráculo. Ansiaba crear un ser superior, con fuerza e inteligencia mas desarrolladas. Creo en ti resistencia a cualquier daño, incluido el virus. Te implantó unos chips neuronales con los que controlarte a distancia. Elaboró una especie de doble tuyo. Y bautizó su plan como Rebirth. Por si todavía dudas, fue él quien provocó tu falsa muerte, con la finalidad de que no se perdiesen los datos retenidos en tus neuronas. Ha ocurrido lo que imaginaba: Oráculo y Rebirth entablan una guerra por tu tenencia, manteniendote en el angosto hilo que separa el recuerdo y el olvido.

Maya se esforzaba en distanciar de sus reflexiones la demencia, pues por lo ocurrido hasta aquel preciso instante, se convencía de que no mentía. Para nada. Y mas evidente tratándose de sus confesiones. He aquí la inexpugnable cuestión. ¿Qué debía hacer con él? Su ira le suplicaba que le provocase el máximo sufrimiento posible. Al fin y al cabo, fue el responsable de que su cerebro se debata en esa crucial encrucijada. Por otra.....

–Ahhhhhhhhhhh –Maya originó un alarido jamás ocasionado por un terrestre, alzando el vuelo de diversos cuervos que merodeaban aguardando comida con la que atiborrar su estómago.
–Bar-bo-za. Or-ga-ni-zación. Mi-sil. Es-pe-ran-za. –balbuceó el científico empleando sus fuerzas finales antes de desplomarse.

Maya retiró sin miramientos el machete de su costado. Esta repentina como inesperada acción provocó que su sangre se expandiese por todo su pecho y vientre, a lo que acompañó un jadeo del insalvable entretanto que establecía distancia entre sus cargados hombros y el sembrado terreno, como si los surcos le hubiesen ensartado con decenas de puntiagudas espadas. Sin siquiera meditarlo, Maya le devolvió a su posición original, para lo que le fue de utilidad su  machete, el cual se hundió sin rechistar en el frontal de su víctima, asesinándole sin piedad. No conforme, extrajo su arma y la hincó de nuevo, mas profundamente incluso. Otra vez. Otra. Otra. Y repitió la operación unas cinco veces como mínimo. Se detuvo una vez hubo causado tanto perjuicio como para que su cerebro no se reactivase. Lo mas extraño de la situación era que no se vislumbraban sentimientos como la ira o el rencor en ella, que parecían evidentes debido a tal sanguinolento. 

–Muer-muer-muer-to –Maya examinó la escena con expresión de impiedad. 

–Continuad rastreando el perímetro. No es contingente el que no se oculte entre lo imperceptible.
–Oteamos inclusive la materia fina. Nones clandestino. Insisto en el equívoco de este “caballero”.
–Imperecedera hasta el extremo, Dyssidia. ¿Es de tu exigencia que lo aclare en el lenguaje de quienes no gozan los privilegios de la oralidad y la audición?
–Dyssidia –la fulminante tercer sajadura del aguzado filo lesionó la integridad del diestro pómulo de Maya sesgadamente. 
–¿Advertiste que no me cautivan tus ocurrencias, M.A.?
–Olvidad vuestra discrepancia. He localizado una candela, camuflada en el recóndito emplazamiento resguardado de avizorados vistazos con un simulado terreno. Accedan raudos. No es conveniente proseguir desaprovechando nuestros terminales segundos de existencia.

Sustentando el asidero de la chabacana arma cuerpo a cuerpo, exteriorizando cólera en su tenebroso aspecto, aproximándose vertiginosamente a su destino, a quien el vulgo designa como nave industrial, Maya se apercibía para degollar sin clemencia a sus ex camaradas. La denominación Dyssidia se retuvo en su menguada retentiva como martirizada primordial.

120 segundos. 

#Naitsirc

jueves, 10 de enero de 2013

[ LEY300 ] Entrevista


Bueno pues aquí os dejo mis repuestas ^^
¿Que significa ese "300"?
Ese 300 es una vieja historia personal que me reservo para mi. =)
*Para Ley300: ¿Te gustan los ninjas? (no me refiero a las tortugas ninja, aunque si te gustan pues también)
Bueno las tortugas ninja… ¿Quién no las ha visto de pequeño? Aunque la verdad no me hacen mucha gracia xD Pero los auténticos ninjas son algo que me apasiona. Me he tragado todas las pelis coreanas, chinas y japonesas sobre ninjas. También me gusta mucho un grupo de rap (Wu-tang clan) que usa mucho estereotipo Ninja, tanto en su apariencia, movimientos, música y letras. Lo que más me gusta de los ninjas es esa capacidad de infiltración que tienen. Son auténticos guerreros, ha decir verdad son los mejores guerreros del mundo.
¿No te atrae ningún personaje del grupo ni un poquito?
 Pues la verdad es que no, Ley no se siente atraida por nadie.
¿Por que ese nombre "nuestra historia"?
Hombre realmente no lo sé, pero supongo que será por que es una historia de grupo y es una historia de todos. Pero quien realmente sabe esto es Alice, ya que todo empieza con Alice.
¿Sois compañeros de clase no?¿haceis las historias en el insti/uni?
Ojala! Pero ha decir verdad todos vivimos lejos unos de otros, las unicas que vivimos en la misma ciudad somos yo, Maya y Eriel. Todos nos conocemos por el foro .
¿En que pais transcurre la historia?
Eso… Que te lo conteste Alice… xD
¿A que vienen esos nombres como Puma,Silver,Ley300 o M.A.?
Son nuestros Nicks del foro. Ley300 es mi nick, pero aparte es mi nombre artístico, lo uso para dibujar, escribir y hacer música.Y todo viene por viejas historias personales, así que podría decir que Ley300 soy yo, en todo mi conjunto xD
¿Cuantos años teneis?
Bueno las edades oscilan entre los 15 y 24.Aunque he de decir que yo soy de las más “viejas” con 20 años xD
¿Como se os ocurrio la idea de hacer esta historia (fic)?
Todo idea de Alice!  Y he de decir que gracias por eyo! Por que NH es un proyecto que me gusta bastante y con el que me lo paso muy bien. =)
¿Habeis tenido algun roze por o estar deacuerdo en algo de la historia?
Bueno…. He de decir que yo personalmente si que tuve un pequeño roce con dos de nuestros compañeros. Todo fue por el capitulo de “Una muerte en la familia”…. Pero bueno todo está arreglado ya xD
¿Conseguirás enamorarte de alguien o seguirás de observadora de besos y achuchones?
No lo descarto, pero lo veo muy poco posible. Mi personaje es una tía muy dura, tan dura que no se enamora con facilidad. Ley300 es una guerrera, solo piensa en luchar por lo que ella cree, así que no tiene mucho tiempo para amores.
-Para comenzar quisiera preguntarte ¿cómo se relaciona tu profesión con la escritura?
Pues mi “profesión” no se relaciona nada con la escritura. Soy estudiante de ciencias, así que las letras no son mi especialidad. Lo único que se relaciona más con la escritura es la música, ya que las letras y rimas de mis canciones las hago yo misma.
-¿cuándo nació el gusto por escribir?
Por escribir, cuando empecé a escribir rimas para mis temas. Pero escribir, de escribir una historia…. Todo es por mi cerebro, me sobra imaginación y disfruto con ello, así que dije: ¿Y por qué no?
-¿Cuál es el tipo de literatura que preferís?
Me gusta que se usen buenos diálogos, y que se aprovechen bien. Me gusta que el orden de los acontecimientos no siempre sea lineal, y sobre todo lo que más me gusta es que el punto de vista sea en primera persona.
-Hay libros que siempre recordamos a lo largo de la vida, ¿Cuál es el tuyo? 
1984 de George Orwell.
-en tu país se fomenta la literatura en los jóvenes? 
Si, bastante. El problema es la manera  en la que lo hacen, te dan tanto el tostón e intentan meterte libros  escritos en castellano antiguo desde niño. Y eso resulta demasiado pesado, así muchos acaban aborreciendo la lectura. Ciertamente yo hace 7 o 8 años yo odiaba la lectura. Luego leyendo libros históricos que hablaban sobre cosas de mi interés, empecé a apreciar la lectura, hasta ahora que me encanta. Aunque también he de decir que casi todos los libros que leo, no son historias, sino libros con datos precisos sobre investigaciones reales. Básicamente leo para aprender cosas.
-Contame ¿Cómo fue que decidiste compartir tus escritos en Internet? 
Maya me obligó xD
-¿Cuál sería tu mensaje para la gente que nos lee pero no se anima a publicar sus escritos?
Que se dejen de vergüenzas, que con la vergüenza no se llega a ningún lugar. Que no tengan miedo y suban las cosas que tengan. Es divertido, aprendes, y quizás te lleves una sorpresa y los vuelvas a todos locos con las historias que escribes. Así que ya sabeis, nada es imposible!
¿Ley confía realmente en su hermano a pesar de no saber en lo que a estado metido y de no saber en que está relacionado él con algunos eventos de los ocurridos en NH?,¿como es para ti la relación entre Ley y Alice?,¿confías en el resto del grupo?.
Ley confía en su hermano ya que es la única familia que tiene. Ella sabe que su hermano oculta cosas, pero no le juzga por ello, ya que ella también oculta cosas que su hermano tampoco sabe. Ley ha tenido poca relación con Alice en NH, pero la relación era buena ya que Alice estaba con su hermano, y su hermano es muy importante para ella. Ley realmente no confía en nadie. Ella no está mal con el grupo, pero tampoco confía en ellos.
~Ley300: Por que no pusiste mejor tu nombre (a mi me gusta mas...)?? Por que pelirroja?? a que se dedicaba ley antes de los acontecimientos de NH?? algun amante del que ley guarde silencio??
Para mí si está bien puesto el nombre, me gusta , y además es mi nombre artístico, y mientras me guste a mí yo soy feliz xD
¿Porqué pelirroja? Pues porque yo tengo el pelo rojo desde hace bastantes años y me encanta.
Lo de a qué se dedicaba es un poco spoiler, pero bueno…. Era militar, después de ser militar tubo que entrenar en una montaña solo con una catana, y tubo turbios asuntos con la compañía.. cosas que sabrás leyendo el último capitulo que he escrito recientemente.
1-¿Por que decidistes unirte a Nh?
Maya me obligo xD Aunque he de agradecerselo, porque me encanta formar parte de esto. =)
2-¿Por que Ley300 y no otro personaje de Re como Proyecto Alice?
Pues por que Ley 300 mola! Yo quería un personaje auténtico y que tuviera que ver conmigo xD
3-¿Alguna vez te han fastidiado una historia uno de tus compañeros?
Bueeenoo… digamos que no lo he permitido xD pero quisieron cambiarme incluso uno de  mis capitulos ¬¬ jajajaja
4-¿Si uno de los autores mataran a Ley300,que harías?
Pueeees….. Coger una catana y retorcérsela en las trispaaass xD jajaja La verdad es que si algún día Ley300 tiene que morir me gustaría hacerlo yo. xD
5-Eres el unico personaje que no usa armas de fuego¿por que?
Ley300 no necesita ningún arma de fuego para arreglárselas. No las usa, no por que no sepa usarlas, (que por cierto lo hace de maravilla, ya que es una exmilitar), no las usa, por que ella con su catana tiene suficiente, es rápida, silenciosa y nunca se queda sin balas. xD Ella a entrenado mucho con su catana, perdida en una montaña y esto la ha hecho ser letal con ella. Así que ella no  le es necesario usar armas de fuego. Siempre que pueda arreglarselas con su catana o su cuchillo, no necesitará armas de fuego. Ademas esta pelirroja también es una maquina con el kun fu, está capacitada para el cuerpo a cuerpo ya que se ha entrenado casi como una Ninja.
6-¿En que te pareces a tu personaje?
En prácticamente todo, físico, personalidad… Lo único que no sé usar una catana, ni kun fu, pero no descarto la posibilidad de hacerlo algún día =P xD
7-¿Que sería lo primero que harías al enterarte de una invación zombie?
Cogería los cuchillos más grandes y afilados que hubiera en la cocina, cogería la mochila de supervivencia que todos deberíamos de tener en nuestras casa por lo que fuera… Robaría un coche, conduciría hasta el puerto de mi ciudad, robaría un barco, una lancha o lo que hubiera y saldría del país rumbo a África que está en frente xD Si allí también hubiera infección robaría un jeep y viajaría rumbo el himalaya y me refugiaría en alguna alta montaña de difícil acceso, y a vivir como los  prehistóricos xD
8-Di con una palabra algo caracteriztico de cada uno de tus compañeros,o algo que te guste de ellos.
En una palabra… no sé eeh! xD pero lo intentaré!
M.A: Mi hermano misterioso, somos con un equipo. Ahhhh!!! Y molamos mucho más que los hermanos redfield 8D
Maya: La mejor loca que conozco siempre dispuesta a ayudar en todo, aunque  su hobbie también es fastidiar de vez en cuando con cariño xD
Puma: Puede ser el más loco y atrevido, pero realmente es un adorable pumita ^^
Dyssidia: Otra tía dura  y sadica xD Ley no confía en el grupo pero le gusta la personalidad esta chica por que le recuerda un poco a como era ella unos años atrás ^^
Eriel: Es intensidad pura!
Silver: Es un buen soldado.
Proyecto alice: Tiene una buena evolución como personaje, y como persona es una gran persona.
Sacedog:Demasiado amigo de la perfección.
9-¿Por que decidistes ser la hermana de M.A.?
Por que en la vida real, para mi es como si fuera un hermano, así que ¿Por qué no en NH?
10-¿Veremos a Ley300 enamorarse algun día?
Lo dudo bastante…Está demasiado concentrada en luchar por lo que ella cree, como para pararse a amar a alguién.
11-Ley300 y Dyss mataron a uno de los protagonistas Killer¿sabes que eres la heroina de muchos por esto?
Ufff… Pues la verdad es que no… Cuando se habló sobre la despedida de Killer de  NH…. Y nadie sabía que hacer, y yo propuse matarlo y me ofrecí voluntaria para ello, la verdad es que pensé que era un marrón… Debido a la reacción que esperaba que Killer tuviera, y finalmente tuvo…Aunque sinceramente me satisfacía el poder escribirlo yo a mi manera, y ser yo la que le matara xD Metí a Dyss en esto debido a que ella me lo pidió, y también por que sabía que quedaría bastante gore si las dos tias  más duras de NH mataban a Killer.
12-¿Que se siente al tener un capitulo ("Una muerte en la familia") entre los favoritos de los lectores?
Realmente no sabía que era de los favoritos. Pero la verdad es que me gustó como quedó, le dí un toque duro y poco gore, y la verdad es que me alegro que a la gente le haya gustado este capitulo, disfruté mucho creándolo y quedé satisfecha con el resultado genial. Así que solo puedo darles las gracias a todos aquellos que disfrutaron del capitulo ^^
13-¿Y al ser Ley300 uno de los personajes favoritos?
Tampoco sabía esto, pero me alegra bastante, debido a que el personaje esta hecho casi a mi medida, soy yo, aunque con diferente historia, pero soy yo y las cosas que me gustan. El personaje tiene toda mi esencia, o casi toda y si el personaje le gusta a la gente me siento sinceramente muy alagada. ^^
14-Muchos fans se quejan de que eres la que menos a escrito en el fic¿a que se debe esto?
Bueno se debe a que estoy bastante ocupada, estudio, tengo una historia independiente de ciencia ficción, hago dibujos, estoy trabajando también en una maqueta de rap y mi tiempo es bastante reducido. A todo esto tenemos que sumarle que entré la última en   NH y un viaje que tube de 1 mes, el cual estuve incomunicada sin Internet y no quise hacer esperar tanto a mis compañeros, así que  les dije que saltaran mi turno, pero no os preocupeis que en NH2 haré bastante aparición. =)
15-¿Cual de las muertes de los personajes te ha dolido mas?
La de Puma, menos mal que me lo salvaron!
16-¿Cual es tu capitulo favorito de los de tus compañeros,y de los tuyos? (Mojate)
Puma: Puma el cocinero.
Eriel: ¿Quién es Eriel?
Silver: La aventura de silver
Alice: Desconfianza y dudas
Sacedog: Flashback
M.A: El beso
Maya: Lucy
Dyssidia:Huída
17-¿Escribes sobre la marcha o tardas en desarrollar la historia días?
Depende de cómo me pille xD Pero suelo ser bastante rápida xD
18-¿Enseño M.A. A luchas a Ley o fué al reves?
Ninguna de las dos…. Cada uno aprendió por su cuenta, además cada uno tiene su estilo de combate, que es muy diferente el uno del otro.
19-¿Hay algo que te gustaría cambiar de la trama?
No, lo dibertido es que cada vez que le toca el turno a un compañero la cosa cambia, eso lo hace tan dibertido y diferente, es lo que hace único a NH.
20-Para terminar danos un pequeño avance de lo que pasara con Ley300 en NH2.
Ley300 estará bastante más presente en NH2. Ley en NH2 nos va a dar bastantes sorpresas que no revelaré… Vamos a ver a una Ley muy guerrera y dura. Veremos verdaderos combates, y su espectacular técnica de lucha constantemente. Esta se encontrará con unos viejos amigos en NH2 y podremos conocerla mucho más en profundidad.

Bueno solo me queda daros las gracias por las preguntas y deciros que me ha gustado mucho y lo he pasdo muy bien contestando. Saludos! 

Capitulo 45 Los laboratorios y la verdad


Ley300 se despertó aturdida con la lluvia que le golpeaba en la cara. Estaba tirada entre escombros intentando levantarse del suelo, cuando se percató de que una pequeña vara de metal le atravesaba el brazo izquierdo. Acercó lentamente la mano a la vara, la cogió y cuando estaba dispuesta a arrancarla, se arrepintió y dijo:
-        ¡Joder! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? ¡Venga ley tu puedes! A la de una, a la de dos y a la de…. ¡Tres!
Agarró la vara, y tiró con fuerza de ella, mientras chillaba desgarradoramente. Sacó la vara ensangrentada y la tiró contra el suelo con un grito que provenía de su ser más profundo. Quedó al descubierto una gran herida abierta de la que no paraba de salir sangre. Ley sacó de su bolsa dos latas de cerveza, una la soltó en el suelo y la otra se la derramo por la herida para desinfectarla, mientras se mordía la mano por el dolor. Después arrancó un cacho de la parte inferior de su camiseta, dejando la barriga al aire. Se sirvió del trozo de tela para hacerse un vendaje improvisado, para intentar contener la hemorragia. Se bebió la otra lata de cerveza rápidamente pensando que con el alcohol aguantaría mejor el dolor. Se levantó tambaleándose, todavía aturdida, mientras miraba a su alrededor buscando a su hermano, pero allí no había nadie, estaba completamente sola. Se puso a caminar por las calles solitarias, comenzó a anochecer poniendo a Ley en guardia. Esta guardó su cuchillo y desenvainó su catana con el brazo derecho, ya que el izquierdo a penas lo sentía. Se escuchó un golpe seco y ley aminoró su velocidad.

 Desconocido -¡Teniente sangre! ¡Deténgase!

Ley300 – Empezaba a preguntarme cuando vendríais a por mi.

Esta se dio la vuelta y observó como un hombre enchaquetado la apuntaba con una pistola.

Desconocido – Teniente, nadie le ha dado la palabra. Cállese y métase en ese coche blanco si quiere salir viva de esta asquerosa calle.

De pronto aparecieron diez soldados armados que apuntaban a Ley. Esta se encogió de hombros y dijo:

Ley300 – Esta bien…. Así dispondremos de tiempo para charlar…

Ley entró en el coche, dentro había un hombre joven, de melena rubia y ojos claros. El hombre vestía unos vaqueros y una chaqueta de cuero. Llevaba el pelo recogido en una coleta, y llevaba al cuello una cadena fina de plata, en la que colgaba un anillo que tenía el grabado de una calavera. Ley se extrañó al ver al chico y le dijo:
-        ¿Qué haces tú aquí?
El chico la miró con preocupación y dijo:
-        Lo saben todo…
Ley le puso la mano en el hombro y le preguntó:
-        ¿Qué saben? ¿Tienen a alguien más?
De pronto el coche se puso en marcha, ley intento mirar a través del cristal tintado que los separaba del conductor, pero solo veía sombras. El chico se puso a mirar al suelo y dijo:
-        Shh! No es momento de hablar de eso…
Ley se quedó pensativa mirando por la ventana, y el chico se puso a toquetear, nervioso el anillo que llevaba colgado. Al poco el coche se detuvo en un polígono. El hombre enchaquetado les dijo a ambos que salieran rápidamente del coche. Los soldados sacaban unas cajas de los coches, cuando terminaron, entraron todos en una nave industrial de color verde. La estancia estaba completamente vacía y llena de polvo. Uno de los soldados se dirigió al centro de la estancia y abrió una trampilla del suelo. El hombre enchaquetado sonrió pícaramente y dijo:
-        ¡Chicos! ¡Tapadlos!
La mitad de los solados se fueron hacia el chico y le taparon los ojos con una tela negra pese a que intento resistirse. La otra mitad fue a por Ley, aunque ella se resistió más, también consiguieron taparle los ojos. Los soldados les iban guiando, mientras Ley y el chico andaban completamente desorientados. De pronto se pararon y les quitaron las telas de los ojos. Estaban en una gran estancia llena de ordenadores y pantallas. El hombre enchaquetado se acercó a Ley y miró detenidamente su brazo. Después se alejó y dijo:
-        Te llevaré a que te lo curen…
Le hizo un gesto a uno de los soldados, este salió por una puerta y de esta entró un hombre de pelo grisáceo, vestido con una bata blanca. Los soldados apuntaron a Ley, mientras el hombre de la bata pasaba por detrás de los soldados, riéndose. El hombre enchaquetado sonrió y dijo:
-        Teniente, será mejor que se siente.
Uno de los soldados acercó una silla a Ley, intentó que se sentara a la fuerza, y mientras forcejeaban, el hombre de la bata le clavó una aguja a Ley en el cuello. Esta se desplomó al instante en el suelo sin conocimiento.

Ley despertó atada a una camilla junto al hombre de la bata. Este empezó a reírse de una manera un tanto desquiciada y le dijo:
-        Tranquila, solo teníamos que asegurarnos de que no estabas infectada… Te hemos curado el brazo, pronto estarás bien… Tu tejido se esta regenerando eficazmente, el trabajo ha salido bien….
Una enfermera soltó las cuerdas que ataban a Ley a la cama y le dijo:
-        El jefe te está esperando, te acompañaran…
Un soldado acompaño a Ley por unos largos y estrechos pasillos de metal, hasta que llegaron a la sala de los ordenadores. En chico de la melena rubia estaba sentado inconsciente en una silla, manchado de sangre, y a su lado estaba el hombre enchaquetado riéndose enfermizamente. Este miró a Ley sonriente y dijo:
-        Que bien que este aquí con nosotros, teniente.
Ley le miro con cierto asco y dijo:
-        No me gusta que usted me llame teniente…. Usted no ha servido conmigo, además, ya no soy teniente…
El hombre enchaquetado se crujió el cuello y dijo:
-        Es verdad, usted ya no es teniente… Se le condenó por sublevación, pero se le salvó la vida porque nos era útil… Se la puso a trabajar para la compañía, esa era la única condición pero usted no pudo cumplir el trato… No es de extrañar, es irreverente, rebelde, e incompetente… Pero aún podemos arreglarlo…. Hable, diga donde están sus antiguos camaradas, diga donde se esconden, y le volveremos a perdonar la vida…
Ley se acercó y le escupió en la cara. Un soldado le pegó un puñetazo haciéndola chocar contra la pared. El hombre enchaquetado se limpió la cara con un pañuelo de tela y dijo:
-        Teniente, no la vuelva a cagar… ¿Prefiere su vida? ¿O las de sus amigos?
Ley se enderezó y dijo:
-        Sin duda la de mis amigos. Usted no va hacerme cambiar de opinión, no sé quién se ha creído que soy yo…
El Hombre enchaquetado la miró con desprecio, se acercó a un ordenador y se puso a teclear. Una de las pantallas se encendió y apareció una foto de M.A. El hombre enchaquetado se rió y dijo:
-        Teniente, yo tengo mas de un as en mi manga, y usted no tiene ninguno… Le perdonamos la vida para poder dar con su hermano, nos era necesario, pero el ya cumplió su función, ya no le necesitamos. Incluso podría decir que hasta es un estorbo, pero quizás aún me sirva de algo, quizás con esto pueda convencerla para que hable…
Ley dio un salto desde estaba, se puso a gritar histérica diciendo:
- ¡Mira hijo de puta! ¡Mi hermano es cosa aparte! ¡Como le metas en esto, te cortaré las pelotas y haré con ellas mi puto desayuno! ¡¿Entendido?!
El hombre enchaquetado se puso a reír y después dijo:
-¿Qué tu hermano es cosa aparte? Creo que no le conoces tanto como crees… El no te contó nada de esto… ¿Verdad? El no cuenta contigo, solo te miente y te oculta cosas…
Ley le lanzó una mirada agresiva, en sus ojos brillaba el odio y la ira. Apretaba la mandíbula y los puños con fuerza, mientras se puso a temblar espasmódicamente. El hombre enchaquetado la miró asombrado y le hizo un gesto a uno de los soldados. Ley se acercó lentamente al hombre y dijo subiendo de tono progresivamente:
-        No puedes envenenarme contra mi hermano… No me calientes…. ¡Tu no sabes quién soy yo!
Ley empezó a reírse con una risa propia del mismo diablo mientras miraba el techo y daba vueltas con los brazos en alto. Bajó la mirada hacia el hombre y dijo en un tono enfermizo:
- ¡Yo te desollaré vivo! ¡Me comeré tus tripas y…
Ley se encorvó con un movimiento rápido y empezó a dar gritos desgarradores. Se cayó al suelo retorciéndose y pegando porrazos en el suelo. El hombre de la bata entró en la sala sonriendo y dijo:
-        Chichilla, duerme… Pronto todo estará bien…
Al cabo de un rato Ley se tranquilizó un poco, aunque no paraba de temblar. El chico de la melena rubia despertó, se tambaleó hasta Ley y dijo:
-        Dejadla ya… ¿Qué le habéis hecho?
Ley aturdida dijo entre balbuceos:
-        ¿Qué me pasa?
Sus ojos empezaron a cerrarse y esta quedó totalmente inconsciente.
Despertó en una pequeña habitación junto al chico de la melena rubia. Se incorporó como pudo, miró al chico con temor y dijo:
-¿Qué me pasa? Algo no va bien… No me encuentro…
Le dieron un par de arcadas y se puso a vomitar. El chico la miró preocupado, se acercó a ella y le agarró el pelo para que no se manchara. Una vez esta terminó de vomitar la levantó y la sentó en un sillón que había pegado a la pared. Le cogió la mano y le dijo:
-        Ley te han inyectado algo… Tenemos que salir de aquí y conseguir la vacuna. Yo tengo la llave, pero no sé donde está la vacuna… Solo se que…
De pronto se activó una alarma de emergencia y la voz de una mujer se puso a decir una y otra vez:
-        ¡Alerta! Se han detectado altos niveles de infección en las instalaciones. El bloque A y G están contaminados. Sus compuertas se cerraran en 2 minutos. Desalojen los bloques B,D,S y T, y diríjanse a los bloques E y F. Las compuertas cerraran en 10 minutos. Aislamiento, control de enfermedades, registro y laboratorios inferiores quedan sellados. Solo se abrirán con la correspondiente identificación y verificación.
Ley sacó el cuchillo y se lo dio al chico de la melena. Este lo agarró con fuerza y dijo:
-        Vamos a por la vacuna… ¿Puedes con la catana?
Ley asintió mientras desenvainaba su espada. Ambos salieron de la habitación y llegaron a un pasillo solitario. Se pusieron a caminar por el con cautela mientras se escuchaba lejanamente el sonido incesante de los disparos. De pronto las luces y apagaron y sonó otra vez la voz de la mujer, diciendo:
-        Atención, Se ha cortado la energía en los bloques A,G,B,D,S y T. La energía se ha desviado a los otros bloques. Solo están activadas las cerraduras electrónicas y las computadoras principales.
Ambos se apresuraron por el largo pasillo sin mirar atrás. Cruzaron una puerta, apareciendo en una gran estancia, empezaron a escuchar gritos escalofriantes, y cada vez se escuchaban más cerca. Atravesaron la estancia y llegaron a un pasillo enorme. Los gritos estaban muy cerca de ellos, anduvieron un poco más y vieron a un gran tumulto de zombis comiéndose a un grupo de soldados que gritaban en el suelo, viendo como les arrancaban cachos de carne, sin poder hacer nada. Un zombie que estaba arrancándole la cara a un soldado, se percato de la presencia de Ley y el chico. Estos al darse cuenta se miraron y se pusieron en guardia. Ley se adelantó un poco y dijo:
-        Tenemos que salir de aquí, no podemos matarlos a todos. Si pasamos pegados a la izquierda solo tendremos en nuestro camino a cinco, por el otro lado es imposible… Pasa tu pegado a la pared, que lo con la catana puedo contener a los del otro lado. Eso sí, hay que pasar lo más rápido posible.
El chico asintió, se pego a la pared izquierda y se puso a correr junto con Ley en dirección a los zombies. Estos empezaron a gruñir y a acercarse a ellos rápidamente con los brazos en alto. El chico le clavó el chuchillo en la frente a un zombie que tenía delante, mientras la pelirroja le rebanó el cuello a uno que se acercó a ella por el lado derecho. Avanzaron un poco más hasta que tres zombies se acercaron bruscamente a ellos. El chico atravesó con el cuchillo el cráneo de uno y Ley le cortó las piernas a otro. El tercero se abalanzó sobre el chico, este empezó a forcejear con el zombie intentando quitárselo de encima, el zombie estaba muy cerca del cuello del chico cuando Ley lo atravesó con su catana salvando al chico. Ambos siguieron corriendo hacia la salida, solo les quedaba un zombie delante de ellos para salir de allí. Mientras el chico le cortaba el cuello al zombie, Ley se encorvó en un gesto de dolor y empezó a vomitar tras unas arcadas. Cuando el chico terminó con el zombie se dio la vuelta buscando a Ley, ella estaba casi en el suelo y los zombies se acercaban rápidamente a ella por detrás. El chico fue corriendo hacia ella, la cogió de la mano y la levantó rápidamente para llevarla casi arrastrando hacia la compuerta de salida. Salieron por ella llegando al bloque F. El chico sentó a Ley en el suelo para que descansara un poco, cuando escucho la voz de una mujer gritando. Había una mujer de color entre unas cajas que intentaba ayudarse de estas para levantarse, pero sin éxito. La mujer vestía una bata, estaba ensangrentada  y su pierna derecha no estaba, parecía que se la habían arrancado. El chico se acercó a ella y le gritó:
- ¡¿Dónde está la vacuna?!
La mujer escupió sangre y dijo con dificultad:
-        Estaba en asilamiento.
El chico le pegó una patada en el estomago, la mujer gritó desconsoladamente mientras le caía sangre de la boca. Este se agachó y le dijo:
-        No me interesa donde estuviera… ¿Dónde está ahora?
LA mujer volvió a escupir sangre y dijo:
-        En el laboratorio inferior dos, en el laboratorio inferior dos…
El chico se dio media vuelta y fue a donde estaba Ley para levantarla. Tiró de ella hasta un ascensor en el que se subieron. Bajaron al -2, una vez allí había una gran compuerta con un extraño teclado al lado. El chico se acercó a el, pulsó unos botones, cogió el anillo que llevaba al cuello y lo puso en un hueco circular del teclado. La compuerta se abrió y ambos pasaron antes de que se cerrase. Ley vomitaba cada vez que daba cuatro o cinco pasos. El chico la miraba preocupado y la ayudaba a andar. Después de pasar varios pasillos y habitaciones, llegaron a un laboratorio bastante grande. El chico tumbó a Ley en una camilla, y se dirigió a un cuadrado de cristal que tenía unos pequeños frascos. Encajó el anillo en un pequeño hueco a la izquierda, y el cuadrado se abrió. El chico se acercó a una de las mesas y se puso a rebuscar en ella. Abrió un cajón y saco de el una jeringuilla embasada, la abrió y se dirigió hacia el cuadrado de cristal. Llenó la jeringuilla con el contenido de uno de los frascos, se acercó a Ley, le rompió un poco la camiseta, sacó un rotulador y le pinto un punto en el pecho. Ley empezó a echar espuma por la boca mientras le daban espasmos, el chico la agarró con fuerza para que no se moviera mucho, cogió la jeringuilla y se la clavó con fuerza en el punto. Ley gritó y dio un pequeño salto en la camilla, para luego caer inconsciente. Cuando recuperó la consciencia, se encontraba mucho mejor, aunque se sentía muy cansada y apenas sin fuerzas. El chico estaba al lado de ella mirándola, mientras se comía una chocolatina. De pronto entró en el laboratorio el hombre de la bata, los miró y les apuntó con su pistola. Ley se incorporó un poco y dijo:
-        Tú, anciano ¿Qué me has hecho?
El hombre de la bata puso una sonrisa maliciosa y dijo:
-        Uno de nuestros tantos productos…
El chico de la melena rubia le miró con asco y le dijo:
-        No te has salido con la tuya, ella está vacunada…
El hombre de la bata disparó justo al lado de ellos y dijo enfadado:
-        ¡Estúpida! ¡No sirves para nada! Abandonaste tu puesto de vigilancia en el laboratorio, y ahora encima no sirves ni como experimento. No cantes victoria aún, la vacuna no es 100% efectiva.
Ley se levantó cuidadosamente y dijo:
-        ¡Viejo! No iba a tener vigilado a ningún pobre científico sometido por vosotros. Le dejé vía libre para escapar.
El hombre de la bata se enfureció aún más, disparó dos veces más, cerca de ellos y dijo:
-        ¡Por tu culpa mis laboratorios están contaminados! Dejaste escapar al científico con las muestras y no defendiste el laboratorio de quienes querían robar las muestras. Así que nuestras muestras no solo las tiene el científico si no también el enemigo.
El hombre disparó de nuevo, pero esta vez al techo, y el chico aprovechó para correr hacia el. El hombre intentó disparar al chico, pero este se abalanzó sobre el tirándolo al suelo. Ley se acercó a ambos, mientras estos forcejeaban por la pistola. El hombre disparó, y la bala rozó al chico en el brazo. Este  aprovechó el dolor del chico e intentó levantarse, cuando la pelirroja clavó su catana en el pecho de este. El hombre chilló intensamente y vomitó sangre. Ley retorció su catana dentro de él y le dijo mientras el agonizaba:
-        ¡Puto viejo! ¿Te gusta? ¡Por qué a mí si!
Retorció su catana otra vez dentro de el desgarrándole el interior, mientras este daba sus últimos gritos con vida. Cuando ya estaba muerto, Ley sacó su catana del cuerpo inerte, y limpió su sangre en el pantalón. Ley se puso a rebuscar por todo el laboratorio, hasta que encontró unas vendas que usó para tapar la herida del chico. Ambos salieron del laboratorio por otra salida, estuvieron recorriendo varios pasillos, hasta que llegaron a otro laboratorio. Una vez estuvieron dentro encontraron al hombre enchaquetado con la manga izquierda levantada y una jeringuilla vacía en la mano. Este se levantó rápidamente, tiro la jeringuilla al suelo y dijo:
-        ¿Teniente qué está haciendo usted aquí? Usted no capta las cosas…
Se acercó a una pantalla, pulsó unos botones y en la pantalla apareció una foto de un interrogatorio. El hombre enchaquetado sonrió y dijo:
-        Su hermano… El está con mi gente…. Coja su espada y vaya a aniquilar a sus antiguos camaradas… Usted es la única que puede matarlos, esos años en aquella montaña la enseñaron muy bien a pelear como nadie, usted no necesita armas de fuego para matar a esos antiguos soldados… Trabaje para nosotros…
Ley se enfureció, le pegó un puñetazo a la pared de hierro, haciéndose heridas en los nudillos. Su mirada se oscureció, esta le miró con desprecio, sacó la catana en un abrir y cerrar de ojos, se agachó flexionando su pierna derecha, mientras la izquierda la estiró hacia el lado. Levantó la catana un poco en dirección a donde estaba el hombre y giró un poco la muñeca, dejando la parte más afilada arriba. El hombre enchaquetado se puso tenso, se dio la vuelta para buscar su arma en una mesa que había detrás de el, mientras Ley empezó a reír histéricamente. Esta en un gesto veloz comenzó a correr hacia el hombre, dio un salto sobre una mesa, llegando a subirse rápidamente encima de unas estanterías por las que corrió manejando el equilibrio a su antojo. El hombre encontró su pistola, empezó a disparar sin apuntar por que la pelirroja se movía demasiado rápido. Se quedó sin balas y mientras recargaba el arma, Ley saltó sobre él atravesando con su catana el cráneo del hombre mientras dijo:
-        ¡Muere gusano!
El cuerpo se desplomó sin vida en el suelo, Ley puso el pie encima de la cabeza del hombre muerto y tiró de la espada con fuerza para desencajarla del cráneo. El chico de la melena sonrió y dijo:
-        Tenemos que salir de aquí.
Ley asintió con la cabeza y dijo:
-        Ayúdame a buscar información en estos ordenadores…
El chico encajó el anillo en un hueco de la consola y se puso a toquetear botones. Hasta que de pronto se quedó totalmente quieto. Ley lo miró con preocupación y dijo:
-        ¿Qué pasa?
El chico la miró pálido y le dijo:
-        Van a lanzar misiles… No creo que tengamos tiempo de salir de estas instalaciones… Son inmensas y muchas compuertas están totalmente selladas, tendremos que dar muchas vueltas para salir…Esto resistirá los misiles, pero nos quedaremos encerrados aquí hasta que pase todo con las cientos de criaturas que han entrado en las instalaciones…
Ley miró al suelo pensativa, y después dijo:
-        Teniente rojo, tengo que contactar con mi hermano, necesito ayuda… El tiene un busca, pero el que yo tenía, lo perdí…
El chico se puso a toquetear la consola y dijo:
-        ¿Qué le digo?
Ley apretó el puño y dijo:
- Dile donde estamos, y dile lo de los misiles, el sabrá que hacer para ponerse a salvo…




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